Auditorio Príncipe Felipe
Recital MARK PADMORE
Obras de Schumann, Fauré y Hahn. Imogen Cooper, piano. 2 de noviembre de 2017.
 
La programación de las Jornadas de Piano Luis G. Iberni presenta una variedad de formatos que, en torno al instrumento rey, completa la oferta musical del Auditorio de Oviedo –el corazón clásico de Asturias– con especial interés. Esta línea permite disfrutar de exquisitas veladas de cámara en las que el piano dialoga con otros instrumentos. La nueva temporada se inauguró con el debut en Asturias de Mark Padmore, uno de los liederistas hoy de referencia, que ofreció uno de los recitales de mayor calidad de la actual programación de los ciclos del Auditorio carbayón. En ello tuvo mucho que ver también Imogen Cooper, pianista reconocida en el terreno camerístico, como en colaboraciones importantes con el barítono Wolfgang Holzmair, si se recuerdan sus trabajos en el campo del Lied.
En la presentación de Padmore en Oviedo no podía faltar Schumann. La historia de los dos amantes de los Kerner-Lieder, Op. 35, muy esperada por el público, con ese tinte de misterio y melancolía, abrió el recital. La honestidad y la delicadeza con que Padmore modela sus interpretaciones favorecen que el público se rinda cautivado ante su arte. Piezas como “Stirb, Lieb’und Freud’”, “Sensucht nach der Waldgegend”, “Stille Liebe” y “Alte laute” tuvieron especial efecto en la sala. El tenor logró altas cotas expresivas en estas canciones que atraviesan un halo de nostalgia, mientras utilizaba de manera inteligente sus recursos vocales. La claridad que consiguió en el fraseo resultó casi magnética, con una emisión depurada y refinados perfiles, mientras cuidó la colocación vocal para encontrar un sonido dúctil y expresivo.
De la segunda parte cabría destacar la interpretación de “En sourdine”, el poema de Verlaine, tanto en la música de Fauré (Cinq mélodies “de Venise”) como de Hahn (Les chanson grises). En otras paradas, como la “Canción de otoño” de Hahn, tuvo algunos desajustes, forzado en el registro agudo. Pero esa búsqueda, tan natural, de las posibilidades expresivas del canto llegó a su clímax en el repertorio francés, y en especial en el ciclo La bonne chanson, Op. 61, con la originalidad armónica y melódica de las canciones de Fauré. En total simbiosis con la pianista, Padmore conquistó con el dibujo del fraseo, equilibrado, de “Puisque l’aube grandit”, además de la originalidad interpretativa de “J’allais par des chemins perfides”, con la fuerza de “Avant que tu ne t’en ailles” y la eficacia de medios vocales en “L’hiver a cessé”.
Tras la apertura de Conciertos del Auditorio en octubre, con Balthasar-Neumann-Chor & Solisten, este recital de las Jornadas es otra muestra de lo que deparan ciclos con un interés lírico especial esta temporada, que habrá que saborear cita a cita.  * Diana DÍAZ