Gran Teatre del Liceu
Brahms REQUIEM ALEMÁN
Mojca Erdmann, José Antonio López. Dirección: Josep Pons. 10 de noviembre de 2017.
 
 
Mojca Erdmann, durante la interpretación del Réquiem alemán © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
Uno de los discursos recurrentes de un director musical que se precie consiste en mantener que la orquesta y el coro de su teatro de ópera tendrán ocasión de ampliar horizontes –y lucirse– con actuaciones autónomas sin el sometimiento o la subordinación –conceptos relativos, en cualquier caso– a una peripecia escénica que focalice la atención del público. Aunque el concepto pueda ser discutible, porque la razón de la existencia de las masas estables en un teatro de ópera es la ópera en sí misma, el razonamiento es atendible y ocasiones como la de este Deutsches Requiem ayudan a reivindicarlo.
El poema sinfónico-coral brahmsiano significa un reto de una trascendencia notable si se pretende dar de él una lectura que no caiga en la superficialidad. Josep Pons condujo el discurso musical con mano firme y con el freno de mano puesto para evitar excesos improcedentes en los pasajes en forte. Su lectura fue consecuente y precavida, permitiendo a la orquesta ofrecer su mejor perfil y al coro, hermanado una vez más con la Polifónica de Puig-reig, graduar las dinámicas con sapiencia. La conjunción de las voces fue perfecta y se resolvieron perfectamente, por poner un ejemplo, los problemas de articulación que presenta el final del tercer movimiento. Los rectores de ambos conjuntos, Conxita Garcia y Emmanuel Riubó, pudieron salir a agradecer los aplausos del público con la conciencia del deber cumplido.
Fue muy notable la participación de los solistas vocales. José Antonio López, ahora bajo-barítono como todo el mundo –quizá saliendo al paso de ese vicio de los programadores de oratorios de ignorar la voz “barítono”–, supo evitar la tentación del énfasis excesivo de algunos ilustres colegas para centrarse en el texto y en la expresión. Lo hizo también muy bien la soprano Mojca Erdmann, con una voz quebradiza y sin demasiado cuerpo pero de agradable timbre.
Para una convocatoria de estas características, poco afín a la especialidad de la casa, y en un contexto social un tanto convulso, la sala del Liceu presentaba un buen aspecto. Una magnífica noticia.  * Marcelo CERVELLÓ