Ópera de Oviedo
Donizetti  L’ELISIR D’AMORE
Beatriz Díaz, José Bros, Edward Parks, Alessandro Corbelli, Marta Ubieta. Dirección: Óliver Díaz. Dirección de escena: Joan Anton Rechi. Teatro Campoamor, 12 de noviembre de 2017.
 
Beatriz Díaz, Marta Ubieta, Alessandro Corbelli y José Bros, en diferentes momentos de la representación de L`elisir d`amore © Ópera de Oviedo / Iván Martínez 
 
L’elisir d’amore es uno de los títulos de Donizetti que con relativa frecuencia suben a las tablas del Teatro Campoamor. En este caso, la propuesta escénica, procedente de la Deutsche Oper am Rheim, firmada por Joan Anton Rechi, le da una vuelta de tuerca a la acción y la ubica en la boda de la embarazada Giannetta. A partir de ahí brotan todas las escenas perfectamente enlazadas y coherentes en el nuevo marco expositivo. Dulcamara es un embaucador barman, que sirve cócteles por doquier, Nemorino es el camarero sobreexplotado y Adina, la amiga de la novia un tanto caprichosa, siempre a la expectativa. El universo narrativo, un tanto felliniano, funciona a la perfección y la escenografía de Alfons Flores, con una bóveda –que puede ser cielo o cortina– de cientos de copas adquiere protagonismo estético notable. En el juego escénico entró el reparto con ganas, consiguiendo al término de la representación un notable éxito en una velada con mucho de homenaje a José Bros que volvía a interpretar a Nemorino en Oviedo festejando 25 años de carrera y de relación con el teatro ovetense. Lo hizo con una versión más madura, de gran atractivo por los hermosos acentos románticos que imprimió a los pasajes más líricos y con indudable presencia y calidad. Días más tarde la Fundación Ópera de Oviedo le otorgó el título de Artista Predilecto de la institución, ya que en 25 años Bros ha participado en 42 funciones de 14 temporadas del ciclo ovetense.
El tenor barcelonés encontró en la Adina de Beatriz Díaz una cómplice sugerente y de muy alto vuelo en su prestación vocal. El personaje, muy bien trabajado en todos los aspectos, destaca especialmente por un ejemplar empleo de sus recursos expresivos, por la belleza de una emisión siempre en primer plano, brillante y segura. Menor rendimiento sacó a Belcore Edward Parks. Al barítono estadounidense le faltó regularidad en una intervención que, no obstante, fue ganando según avanzó la noche, aunque se quedó en una medianía irrelevante. Dramáticamente afrontó con garantías Alessandro Corbelli a Dulcamara, a falta de dar las mismas prestaciones en una voz ya un tanto crepuscular. Le sobran tablas al cantante italiano en un rol que domina a la perfección. Por su parte, Marta Ubieta cantó una Giannetta que contó con omnipresencia escénica.
Tanto el Coro de la Ópera de Oviedo como la Sinfónica del Principado de Asturias realizaron un magnífico trabajo a las órdenes de Óliver Díaz, que debutaba operísticamente en el Campoamor y que sacó adelante el título con brío expositivo y notables calidades formales.  * Cosme MARINA