Palau de Les Arts
Gluck LE CINESI
Ann Hallenberg, Anicio Zorzi Giustiniani, Desirée Rancatore, Silvia Tro Santafé. Dirección: Fabio Biondi. V. de Concierto, 2 de noviembre de 2017.
 
Le cinesi de Gluck, en versión de concierto en Valencia © Palau de les Arts / Tato Baeza
 
Gluck es recordado por sus obras finales, en particular los títulos compuestos tras su Orfeo ed Euridice de 1762. Pero antes de eso había escrito casi una treintena de piezas, la mayor parte de las cuales son óperas italianas en el estilo tradicional, a saber, recitativo secco y aria da capo. En los últimos años se ha vuelto tímidamente a esa primera fase de su obra que, si bien no tiene la importancia de la posterior, lo cierto es que no carece de cierto interés. Dentro de esa producción, Le cinesi (Las chinas) es una de los títulos más o menos conocidos, debido, en particular, a sus reducidas dimensiones, la ligereza y el atractivo del libreto de Metastasio y una música no carente de inspiración, en la que destaca el rico uso de la percusión.
El Palau de Les Arts ha incluido esta obra dentro de su pretemporada gracias a la presencia de Fabio Biondi, quien, musicalmente, firmó una versión de excelente nivel. El director italiano es un gran maestro en el repertorio operístico del siglo XVIII y así lo puso en evidencia.
El cuarteto vocal fue simplemente ideal. Destacó especialmente Ann Hallenberg como Tangia, rol que cantó con un exquisito gusto interpretativo, extrayendo el máximo del texto y la música. Supo encontrar el color adecuado para cada una de las partes, satisfizo las exigencias técnicas de las obras y supo acertar con cada una de las dinámicas. Por su parte, Silvia Tro Santafé, que interpretó a Lisinga, dejó en evidencia que está en un óptimo estado de forma. La mezzo es una excelsa intérprete de la música del siglo XVIII aunque actualmente destaque en  el repertorio del XIX. Convenció por el atractivo timbre oscuro y por su facilidad para el agudo.
Désirée Rancatore (Sivene) impresionó sobre todo por la facilidad en el agudo y su capacidad para controlar los reguladores, especialmente los pianísimos, aunque no se le vio demasiado cómoda en el repertorio Barroco con cierta brusquedad en algún ataque. Tal vez la sorpresa fue el tenor Anicio Zorzi Giustiniani como Silango, que mostró una voz de atractivo y rico color lírico, elegante fraseo y gran facilidad para la coloratura. En conjunto, fue una exquisita velada y solo fue una lástima que no se ofreciese ninguna propuesta escénica, de manera que la simpática trama quedó algo deslucida.  * César RUS