Opéra National du Rhin
Mozart LE NOZZE DI FIGARO
Davide Luciano, Andreas Wolf, Lauryna Bendziunaite, Vannina Santoni, Catherine Trottmann, Arnaud Richard, Marie-Ange Todorovitch, Gilles Ragon, François Almuzara, Anaïs Yvoz. Dirección: Patrick Davin. Dirección de escena: Ludovic Lagarde. 24 de octubre de 2017.
 
 
Intérpretes de Le nozze di Figaro en Estrasburgo © Opéra National du Rhin / Klara Beck 
 
 
Por mucho que algunos se empeñen, hay transposiciones temporales que no funcionan porque hacen perder sentido al motor de la historia. En el caso de esta producción, la puesta en escena de Ludovic Lagarde traslada la acción a un atelier de moda en la época actual, quitando sentido a la problemática del diritto feudale. Todo hay que decirlo, la coincidencia de este montaje con el muy mediatizado escándalo hollywoodiense sobre los supuestos abusos sexuales del productor Harvey Weinstein dio un cierto picante a las escenas en las que Almaviva acosaba de una manera bastante explícita a Susanna. Por otro lado, el lado fashion solo añadió detalles simpáticos sin mayor profundidad dramática. Afortunadamente, al ser Lagarde un director fundamentalmente de teatro, insistió mucho en el trabajo escénico con los cantantes y logró algunos momentos francamente divertidos. En términos generales, la suya fue una puesta en escena bastante consensual, sin mayores contrasentidos ni delirios de regista, salvo un absurdo final con la aparición de una especie de Conchita Wurst de la que no se sabía ni de dónde salía ni a cuento de qué venía.
 
El plantel de cantantes no se distinguió por su vocalidad arrolladora. Solo el Almaviva de Davide Luciano proporcionó momentos de auténtica sonoridad baritonal, sin llegar a entusiasmar en su gran aria. Andreas Wolf, Figaro bien cantado pero con poquita voz, se apoyó sobre todo en un físico agradable y un buen trabajo escénico. La mejor de la noche fue sin dudas Lauryna Bendziunaite, Susanna ideal por canto y presencia. No se pudo decir lo mismo de Vannina Santoni, cuyos múltiples desajustes vocales estropearon las magníficas arias que el genio de Salzburgo escribió para la Contessa. Probablemente no sea un rol para esta cantante. La joven Catherine Trottmann venía precedida de una cierta publicidad televisiva en Francia e hizo un Cherubino chispeante pero de vocalidad más bien ligera. Todos ellos fueron idealmente secundados por el desternillante Bartolo de Arnaud Richard, la cautivadora Barbarina de Anaïs Yvoz y los muy acertados Marie-Ange Todorovitch (Marcellina), Gilles Ragon (Don Basilio) y François Almuzara (Don Curzio).
 
La dirección de Patrick Davin fue de lujo, demostrando que un buen director puede hacer maravillas con cualquier orquesta. El único pero que se le pudo poner a su batuta fue una cierta tendencia a focalizarse en la música y no escuchar a los cantantes, a los que cubría en demasía. Los coros de la Opéra National du Rhin estuvieron bien comme d’habitude*
 
Francisco J. CABRERA