Metropolitan Opera
Adès THE EXTERMINATING ANGEL
Joseph Kaiser, Amanda Echalaz, Audrey Luna, Alice Coote, John Tomlinson, Sally Matthews, Iestyn Davies. Dirección: Thomas Adès. Dirección de escena: Tom Cairns. 26 de octubre de 2017.
 
El libretista Tom Cairns también es el autor de la puesta en escena de The Exterminating Angel © Metropolitan Opera / Ken Howard 
La más reciente obra lírica de Thomas Adès, The exterminating Angel (El ángel exterminador) tuvo su première estadounidense en una coproducción de la Royal Opera House del Covent Garden de Londres y el Festival de Salzburgo. En dichos escenarios ya se había presentado la ópera en esta potente y bien fogueada puesta en escena de la adaptación a la lírica del clásico largometraje homónimo del pionero director español Luis Buñuel. El libreto de Tom Cairns, perfecto para su adecuación musical, sigue la trama de la película con pocos pero eficaces cambios, como la reducción del número de personajes –pasan a ser solo 23–, y cuenta con la ventaja de que la música de Adès eleva las emociones y experiencias escénicas. La puesta en escena, firmada por el propio Cairns, está muy bien lograda, contando con una escenografía muy simple concebida por Hildeard Bechtler: un espacio dominado por un elemento escenográfico interno giratorio que, al rotar, va definiendo los ambientes con un asombroso efecto claustrofóbico.
Todos los solistas, muchos de los cuales estrenaron los roles en la première mundial en 2016, se mostraron completamente convincentes en sus complejas actuaciones, tanto en el plano dramático como musical, con casi todas las líneas vocales –de gran complejidad– tirando a los extremos de cada cuerda. Como los anfitriones Edmundo y Lucia de Nobile Joseph Kaiser y Amanda Echalaz se vieron perfecta y adecuadamente histéricos. Asimismo, Audrey Luna y Alice Coote dieron vida con acierto a la vocalmente estratosférica diva Leticia Maynar y a la sexualmente frustrada Leonora Palma, respectivamente. Christine Rice brindó uno de los pocos momentos líricos como la pianista Blanca Delgado, mientras que el dúo de amor de la pareja suicida formada por Beatriz y Eduardo pudo escucharse sentimentalmente muy sincero en la interpretación de Sophie Bevan y David Portillo. Las voces más sobresalientes de la función fueron la de la debutante Sally Matthews (Silvia de Ávila), que provocó el deseo de escucharla en roles más conocidos, y la del contratenor Iestyn Davies, que interpretó a su sexualmente ambiguo hermano Francisco. La única actuación problemática de la velada fue la de John Tomlinson, aquí caracterizado como un desequilibrado Dr. Carlos Conde defendido con una casi desesperada vocalización.
Bajo la batuta del propio compositor, la orquesta del Met se convirtió en la verdadera estrella de la noche. Si bien la partitura tiende a divagar un poco más de lo necesario, realza al máximo la situación surrealista de la trama. Los aplausos finales a los solistas y al equipo artístico fueron más bien discretos.  * Eduardo BRANDENBURGER