The Royal Opera – Covent Garden
Verdi LES VÊPRES SICILIENNES
Malin Byström, Nico Darmanin, Simon Shibambu, Michelle Daly, Bryan Hymel, Michael Volle, Erwin Schrott. Dirección: Maurizio Benini. Dirección de escena: Stefan Herheim. 17 de octubre de 2017.
 
Erwin Schrott, caracterizado como Procida © Royal Opera House / Bill Cooper 
 
Una obra llena de recovecos dramáticos muy fuertes sirvió para mostrar las virtudes de una producción detallada y visualmente muy atractiva del renombrado director noruego Stefan Herheim. Dos figuras destacaron por encima de todas. La primera es la de Michael Volle como un Monfort lleno de autoridad y de soberbia que se desmorona emocionalmente al descubrir a su hijo Henri. El barítono alemán comunicó el drama interno con gran intensidad, con voz expresiva y excelente dicción. Por su parte, el uruguayo Erwin Schrott creó uno de los personajes más enigmáticos de su carrera: su Procida parecía un cruel y frío fantasma que se movía a cámara lenta, un ser con una sola meta, aniquilar a los franceses y conseguir la independencia. La voz de Schrott tuvo poca resonancia en el registro bajo, perdiendo color al forzar el volumen.
Malin Byström lució muy atractiva como la enamorada Hèléne; su voz tuvo el spinto requerido si bien no la redondez y calidez necesarias. Excelente sin reparo alguno el ardiente Henri de Bryan Hymel, una creación de muy buen nivel en la que destacó por su total entrega emocional, contrastando con el frío y calculador Procida maniobrando por detrás. Hymel posee una voz atractiva, que usó en todo el registro, incluso en el más agudo, en el que produjo notas de cabeza pero siempre seguras. Su gran escena con su padre Monfort fue el punto dramático más importante de toda la velada.
La escenografía de Philipp Fürhofer ubicaba la acción en un teatro similar al Palais Garnier, dentro del cual los actores eran el pueblo siciliano con los oficiales franceses sentados en los palcos elegantes. Herheim también usaba desde el comienzo de la obertura bailarinas vestidas de blanco para significar la pureza de los ideales sicilianos, efecto que, debe decirse, estuvo muy bien logrado, así como también el rapidísimo final con la masacre cuando la celebración de la boda es interrumpida con luces intensísimas que herían a la vista.
El coro de la casa mostró buen sonido y se movió muy adecuadamente, mientras que la orquesta sonó de forma excelente y muy verdiana bajo la batuta medida e inspirada de Maurizio Benini* Eduardo BENARROCH