Coliseu
Puccini TURANDOT
Elisabete Matos, Rafael Rojas, Carlos Guilherme, Dora Rodrigues, Stephen Richardson, Diogo Oliveira, Sérgio Sousa Martins, João Pedro Cabral, Manuel Rebelo. Dirección: Domenico Longo. Dirección de escena: Annabel Arden. 19 de octubre de 2017.
 
Elisabete Matos cantó la parte de Turandot en Lisboa © Teatro Nacional São Carlos / Bruno Simão 
 
Tras veinte años de ausencia regresaba la ópera al Coliseu de Lisboa, un gran escenario que en otro tiempo albergó numerosas producciones del Teatro Nacional, recibidas entusiásticamente por el público melómano. En esa época era habitual que las óperas del repertorio de cariz más popular tuviesen derecho a una última representación en este noble espacio capitalino después de las ofrecidas en el São Carlos. La obra escogida para esta ocasión fue la Turandot de Giacomo Puccini, presentada aquí en un formato de concierto semiescenificado.
Esta producción de Opera North fue estrenada en Leeds con la puesta en escena de Annabel Arden, escenografía y vestuario de Joanna Parker y diseño de luces de Richard Moore. La posición predominante en escena era la de la omnipresente orquesta. Los solistas cantaban mayoritariamente en la boca del escenario, con los coros del Teatro Nacional y el Coro Juvenil de Lisboa situados en los lados y en planos opuestos. La escenografía, bastante sobria, consistía en un enorme asiento-trono en el fondo de la escena y algunos elementos escénicos delante de la orquesta, escogidos siempre de manera bastante pragmática y dramatúrgicamente eficiente.
El conjunto de solistas convocados para la ocasión mostró hallarse a la altura de su cometido, que desempeñaron de forma brillante. El tenor mexicano Rafael Rojas, probablemente el intérprete más estelar del elenco, fue un Calaf que obtuvo la ovación más significativa de la noche después del “Nessun dorma”, habiendo ya conquistado al público desde el inicio de la ópera. Las sopranos portuguesas Elisabete Matos (Turandot) y Dora Rodrigues (Liù) estuvieron también en un plano excelente, con algún momento especialmente conseguido en el caso de la segunda. El consagrado bajo Stephen Richardson fue un Timur de enorme presencia vocal y dramática. Cumplieron también los demás intérpretes portugueses, mereciendo mención especial el trío de ministros integrado por Diogo Oliveira (Ping), Sérgio Sousa Martins (Pang) y João Pedro Cabral (Pong). En los papeles de compromiso menor brillaron también el bajo Manuel Rebelo (Un mandarín) y el tenor Carlos Guilherme (Altoum). 
El coro y la orquesta del Teatro Nacional cumplieron, siendo de destacar el excelente trabajo vocal del coro que dirige Giovanni Andreoli. También el Coro Juvenil de Lisboa, preparado por Nuno Margarido Lopes, estuvo a la altura de las circunstancias. La labor del maestro Domenico Longo al frente de la orquesta y de todos los intérpretes contribuyó de manera decisiva al brillo de la velada, que permitió rememorar los muchos momentos de gloria vividos antaño en el Coliseu.  * António ESTEIREIRO