Staatsoper
Dvorák RUSALKAKrassimira Stoyanova, Dmytro Popov, Yongmin Park, Elena Zhidkova, Monika Bohinec, Gabriel Bermúdez, Stephanie Houtzeel, Ileana Tonca, Ulrike Helzel, Margaret Plummer. Dirección: Thomás Hanus. Dirección de escena: Sven-Eric Bechtholf.  22 de octubre de 2017.
 
Krassimira Stoyanova y Dmytro Popov, en Rusalka © Staatsoper / Michael Pöhn 
 
La reposición de la ópera de Dvorák  sufrió una vez más de la estéril dirección de escena, totalmente carente de ambiente feérico, pero tuvo un alto nivel musical. La orquesta empezó el preludio con alguna dureza pero desde que se alzó el telón mejoró ostensiblemente y acabó tocando con su habitual elegancia y pulso dramático. Thomás Hanus, director musical de la Welsh National Opera, se presentaba en la Staatsoper y demostró una total competencia con la música checa, obteniendo un gran éxito con su soberbia dirección orquestal.
 
Krassimira Stoyanova fue una hermosa Rusalka en toda la extensión de la palabra, con una asombrosa brillantez en el registro agudo, y una versión emocionante del personaje protagonista de la obra. El tenor ucraniano Dmytro Popov mostró una voz resonante y una notable habilidad para los pasajes líricos como Príncipe, que cantaba por primera vez, mientras Jongmin Park hizo alarde de su voz de bajo, de gran vigor y calidad, para el rol de Vodnik y Monika Bohinec pasaba de cantar la Princesa extranjera a la Jezibaba con buenos resultados. Elena Zhidkova fue una Princesa de gran personalidad vocal y escénica. Gabriel Bermúdez (Guardabosque) y Stephanie Houtzeel (el Pinche de Cocina) se vieron obligados a hacer cosas raras en esta producción, pero en cualquier caso lo hicieron muy bien. Ileana Tonca, Ulrike Helzel y Margaret Plummer consiguieron obtener un sonido homogéneo como las tres ninfas acuáticas, completando el reparto Rafael Fingerlos como Cazador. El coro hizo una labor extraordinaria.  * Gerhard OTTINGER