Opéra National de Paris
Verdi FALSTAFF
Bryn Terfel, Franco Vassallo, Francesco Demuro, Aleksandra Kurzak, Julie Fuchs, Varduhi Abrahamyan, Julie Pasturaud, Graham Clark, Rodolphe Briand, Thomas Dear. Dirección: Fabio Luisi. Dirección de escena: Dominique Pitoiset. 26 de octubre de 2017.
 
Bryn Terfel protagonizó Falstaff en La Bastille © Opéra National de Paris / Sébastien Mathé 
 
ÓPERA ACTUAL 38 arrancaba la crítica de esta producción estrenada en diciembre de 1999 con grandes alabanzas para la puesta en escena de Dominique Pitoiset. Eran merecidas y, con pocas enmiendas, se pueden reafirmar aquí todas ellas. Sean pues recordados los “bravos” que festejaron en la crítica el estupendo decorado de Alexandre Beliaev, el suntuoso vestuario de Elena Rivkina, la evocadora iluminación de Philippe Albaric y, en suma, a la puesta en escena en su conjunto. Una única objeción sale a plaza en esta revisión y es que, situando la acción en una época reciente, el público olvidó probablemente que Sir John Falstaff, ayer muy amigo del príncipe, hoy naufragado en la cerveza y el delirio del pasado, había sido efectivamente un personaje muy influyente en las altas esferas de la corte inglesa. El título de Sir no era abusivo ni irónico, sino muy real. Por ello, no era ilógico que él pensase que, a pesar del tiempo pasado, todo el monte femenino seguía siendo orégano.
Por lo demás, no se entrará en comparaciones con los artistas en el escenario y sí se cantarán alabanzas para los que esta vez han defendido los personajes shakespearianos, revisitados por Arrigo Boito y redondeados con la inesperada música de Giuseppe Verdi. Vayan las primeras alabanzas para Bryn Terfel, un Falstaff muy esperado en París que hizo honor al personaje: sin ninguna dificultad vocal, emitió con timbre claro, pronunciación perfectamente audible y comprensible, y puso toda la gracia y la chabacanería que pudo al servicio de la caracterización del personaje. Logró comicidad y patetismo en sus decires como lo pedía el libreto.
A su lado brillaron las alegres comadres con muchos lúmenes. Aleksandra Kurzak (Alice) se mostró suave, delicada, pero muy presente en la preparación y la ejecución del castigo al predador, y a su marido de rebote. Cantó su particela como los ángeles y aunque la inmensidad de la sala y la orquesta potente impidieron que se la pudiera oír de vez en cuando, se aplaudió su prestación con fervor. Julie Fuchs fue una Nanette deliciosa por su figura y también por la suavidad y la perfección de su canto. Sus amores con Fenton –Francesco Demuro, claramente muy enamorado de ella– fueron convincentes. Franco Vassallo, de voz firme, emisión viril, buen acento italiano, estuvo igualmente convincente en su papel de marido supuestamente engañado. Algo, muy poco, faltó a Varduhi Abrahamyan para representar el personaje de Mrs. Quickly; tal vez un poco de volumen, o quizás de picardía en sus decires, o solamente algunos quilos de más en sus posaderas, dado que el personaje los lleva siempre encima por simple tradición. Julie Pasturaud se limitó a acompañar a sus amigas, puesto que el papel de Meg no daba para mucho más. Lo hizo con pasión y buena fe. Graham Clark fue un Dottore Caius de grandísimo lujo, como lo fueron los dos compinches del obeso Falstaff: Bardolfo, el concienzudo Rodolphe Briand, y Thomas Dear en el papel de Pistola.
La orquesta, a las órdenes de Fabio Luisi, respetó las notas y las intenciones del compositor y, aunque por momentos sonó más fuerte que las voces de los cantantes – ¿por mor de las reverberaciones de la sala?–, en conjunto brindó una noche verdiana de muy buena ley. La parte coral, a cargo de José Luis Basso, estuvo a la altura, como casi siempre.  * Jaume ESTAPÀ