Ópera Nacional de Chile
Shostakovich LADY MACBETH DE MTSENSK
Elena Mijailenko, Alexey Tijomirov, Mijail Gubsky, Boris Stepanov, Alexander Teliga, Evelyn Ramírez. Dirección: Konstantin Chudovski. Dirección de escena: Marcelo Lombardero. Teatro Municipal, 17 de octubre de 2017.
 
Lady Macbeth de Mtsensk tuvo que ofrecerse en versión de concierto © Sergio López Isla 

La huelga del sindicato del área técnica del Municipal de Santiago obligó a presentar esta Lady Macbeth de Mtsensk en versión de concierto, con muy pocos elementos escénicos. Estaba prevista una producción de Marcelo Lombardero, quien fuera el responsable del exitoso estreno en Chile de este título en 2009 y que colaboró en esta versión que —sin escenografía, vestuario e iluminación— debió reducir a lo esencial los elementos teatrales. El resultado fue óptimo en esos términos, en especial debido a la emocionante entrega del Coro del Municipal y a las capacidades dramáticas de los solistas, particularmente notables en los casos de la protagonista y su suegro, personajes trabajados en detalle por Lombardero. Se logró lo que se podría describir como un oratorio dramatizado que, a pesar de su reducción escénica, pudo transmitir el impacto de esta trama brutal con libreto de Alexander Preiss y el propio Shostakovich, basado en un relato de Nikolai Leskov.
El director Konstantin Chudovski fue un pilar de la velada por la precisión de la entrega musical y el sonido envolvente conseguido con esta partitura, que es un concentrado variopinto: música tradicional rusa, efectos de cine mudo, trama descriptiva, la herencia de Musorgsky, resonancias de Kurt Weill, los avances de Alban Berg. Chudovski supo plasmar lo mejor de esta partitura expresionista, que se permite comentar el drama escenificado en amplios interludios y que vive de contrastes: odio y amor, ensoñación elegíaca y violencia narrativa. Como la versión era en concierto y la orquesta no estaba en el foso, quedó muy claro que hay timbres y colores para dar cuenta de lo que envuelve a los personajes: el cello y Sergei; oboe y clarinete, para Katerina; la flauta y Zinoviy, el contrafagot y  Boris. También se hizo fuertemente ostensible esa mezcla entre la “reproducción de la realidad” que buscó Shostakovich con pasajes que son de índole sinfónica.
Las exigencias para las voces son tremendas. Katerina requiere una soprano de registro amplísimo, de agudos afilados, centro amplio y graves de ultratumba, y Elena Mijailenko resultó extraordinaria protagonista. Muy bien también el Boris de Alexey Tijomirov, buen actor y de imponente presencia, que cantó las frases del fantasma desde la parte posterior de la platea, logrando un poderoso efecto. El tenor ruso Mijail Gubsky fue un Sergei adecuado, sin descollar demasiado, mientras que Zinovy fue interpretado con seguridad por el joven tenor lírico Boris Stepanov. El Viejo Convicto y el Pope fueron encarnados por Alexander Teliga, bajo profundo poderoso. Completaron el reparto la estupenda Sonyetka de Evelyn Ramírez, Paola Rodríguez (Aksinya y Mujer convicta), Gonzalo Araya (Trabajador harapiento), Sergio Gallardo (excelente como Jefe de Policía y Molinero) y Javier Weibel (Mayordomo y Sargento).  * Juan A. MUÑOZ