English National Opera
Rossini EL BARBERO DE SEVILLA
Morgan Pearse, Sarah Tynan, Eleazar Rodriguez, Alan Opie, Alastair Miles, Yvonne Howard. Dirección: Hilary Griffiths. Dirección de escena: Jonathan Miller / Peter Relton. 5 de octubre de 2017.
 
La ENO repuso el montaje de El barbero de Sevilla de Jonathan Miller © English National Opera / Robbie Jack
 
El público se puso en pie cuando Jonathan Miller subió el escenario al caer el telón. La ocasión lo merecía. Después de tres décadas, su famosa producción de la ópera bufa de Rossini regresaba a la English National Opera (ENO). A sus 83 años, se le vio un tanto frágil apoyado en su bastón, pero su montaje conserva toda su vitalidad. Cierto es que cuando el Barbero de Sevilla se vio por última vez en el Teatro Coliseum en 2015 –repuesta también entonces, como ahora, por Peter Relton– no acabó convenciendo del todo. Sin embargo, en esta ocasión, irradió frescura. Mucho tiene que ver el hecho de que se haya confiado en Hilary Griffiths para dirigir la orquesta sublime dela ENO. El británico, que ha labrado su carrera en Europa, moldeó la partitura de Rossini como si la tinta estuviera todavía húmeda en el manuscrito. No obstante, en algunos momentos las voces quedaron solapadas por los músicos y la conexión con el ritmo de los cantantes no fue una sincronización perfecta.
Pasó con Fígaro, interpretado por el barítono Morgan Pearse, que ya se había metido en el papel en 2015. Si hace dos años su actuación fue de lo más corriente, el australiano ahora regresó convertido en una auténtica estrella; su “Largo al factotum” entusiasmó, estuvo rebosante de ingenio y continuó en la misma tónica durante toda la noche. Se alabó además que tocara él mismo la guitarra como acompañamiento a la balada romántica que Almaviva canta bajo el balcón en el primer acto, que terminó con los personajes congelados en estado de shock al darse cuenta de que están atrapados en una impenetrable maraña de engaños.
También como pasara hace dos años, el Conde estuvo interpretado por el tenor mexicano Eleazar Rodríguez, que cortejó a su amada con absoluto encanto y moldeó los cambios de personalidad requeridos por su papel. Consiguió un resultado interesante, pero no excepcional. La que sí estuvo brillante fue Sarah Tynan, quien se estrenaba como una elegante Rosina; aunque son muchos los que se decantan por una mezzo para el papel, la soprano inglesa estuvo impecable, dominando las cascadas en la partitura de Rossini –coloratura y demás ornamento– y ofreciendo la vis cómica cuando la ocasión lo requería.
Con la ayuda de escaleras, cartas clandestinas, pañuelos caídos y una tormenta de noticias falsas, el ingenioso Fígaro ayuda a que el amor finalmente triunfe en esta commedia dell’arte, precuela de Las bodas de Fígaro de Mozart.
El elenco incluye a la irresistible Yvonne Howard en el papel de Berta y la fanfarronería y sincronización perfecta del barítono Alan Opie (Fígaro en la producción original de Miller en 1987) como Bartolo. Aunque acostumbrado a papeles más serios, disfrutó en su nuevo rol e hizo disfrutar. El bajo Alastair Miles (Don Basilio) atrapó con su aria al infeliz doctor e hizo reír al público con su inusual y gigantesco sombrero de teja.
Incluso la traducción, que ha sido a menudo el talón de Aquiles de las producciones de la ENO, fue un ingenioso trabajo de Amanda y Anthony Holden, con algunas deliciosas rimas internas que contribuyeron a una noche realmente gloriosa. * Celia MAZA