Ópera de Oviedo
Verdi IL TROVATORE
Julianna di Giacomo / Meeta Raval, Aquiles Machado / Antonio Corianò, Luciana D’Intino / Agostina Smmimero, Simone Piazzola / Luis Cansino, Dario Russo, María José Suárez, Jorge Rodríguez Norton. Dirección: Ramón Tebar. Dirección de escena: Joan Anton Rechi. Teatro Campoamor, 5 y 13 de octubre de 2017.
 
Joan Anton Rechi llevó su Trovatore al Teatro Campoamor © Ópera de Oviedo / Iván Martínez
 
Volvió Il Trovatore a la temporada de Ópera de Oviedo en una coproducción con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona que aprovecha materiales de otro proyecto anterior conjunto de ambos coliseos. Joan Anton Rechi dio vida a la nueva propuesta escénica que en julio se estrenó en la capital catalana tomando como punto de partida una serie de proyecciones en las que la serie Los desastres de la guerra de Goya adquirió protagonismo capital. Rechi se centró en el claroscuro para enfatizar la tragedia y desde ahí construyó su discurso narrativo centrado en el gesto de los personajes, envueltos en un marco hierático.
La velada, desde el punto de vista musical y vocal, fue un tanto irregular. En líneas generales, los dos segundos actos funcionaron mejor que los dos primeros. Se dejó ver, tras el descanso, más energía tanto en el foso como en la escena, lo cual consiguió elevar el saldo total de una noche en la que se echó de menos mayor equilibrio. Ramón Tebar, al frente de Oviedo Filarmonía, rompió, a partir del tercer acto, una prudencia un tanto dañina tendente sobre todo a evitar desajustes, sacrificando mayores ambiciones. Después de la pausa, cambió de registro y consiguió una lectura que buscaba cierta profundidad dramática y que ayudó tanto al coro de la ópera de Oviedo, bastante bien en sus intervenciones, como al reparto.
De todos ellos, la intervención de mayor calado estuvo liderada por Luciana D’Intino; la veterana mezzo italiana hizo gala de su profundo conocimiento del rol de Azucena y lo defendió mediante un acercamiento exquisito, con una expresividad y un desarrollo del canto verdiano en el que primaba lo sutil frente a otras versiones asentadas en exageraciones fuera de estilo. También lo intentó en la misma línea la soprano Julianna di Giacomo, Leonora con un rico centro vocal pero que, sin embargo, tuvo su punto débil en un registro agudo demasiado metalizado, muy al límite. El Manrico de Aquiles Machado consiguió también en el último tramo de la ópera sus mejores momentos, mientras que ni Simone Piazzola ni Dario Russo fueron más allá de una corrección apurada, especialmente el primero con evidentes problemas de proyección vocal que oscurecieron su interpretación. Lástima estos dobles planos porque en la consecución de un buen balance por parte del cuarteto solista está la clave principal para lograr una gran representación del emblemático título verdiano que, esta vez, no se logró en el Teatro Campoamor.
Este Trovatore contó con una quinta función, el 13 de octubre, enmarcada en la iniciativa
Viernes de ópera dirigida a un público entusiasta y más joven que acude a escuchar al reparto alternativo. Entre los cantantes lució imponente Agostina Smimmero, que dominó el rol de Azucena con su exuberancia de medios y su voz de tintes oscuros, a la vez poderosa y de flexible. Meeta Raval fue otro pilar: se impuso en el cuarto acto como Leonora, tras una cabaletta de presentación resbaladiza. La protagonista verdiana encaja con sus características vocales, de medios exquisitos, riqueza de dinámicas y efectos expresivos. Luis Cansino fue un Conde de Luna contundente: se le oyó cómodo y sobresalió en el segundo acto, con toda la extensión melódica. En el suplicio de la dama del cuarto acto destacó el barítono por su flexibilidad vocal, hasta la muerte de Leonora en el terceto. Antonio Corianò, el Trovador, conquistó por su ímpetu vocal, aunque limitado en el agudo. Logró los mayores aplausos en “Di quella pira”, heroica y brillante, en contraste con la anterior cavatina, en la que sonó forzado en la evolución del fraseo. A destacar Jorge Rodríguez-Norton como Ruiz, para impulsar la acción. El Coro de la Ópera de Oviedo sonó impecable, especialmente las voces masculinas, con Dario Russo como Ferrando, para introducir la historia con una interpretación efectiva.   * Cosme MARINA / Diana DÍAZ