Auditorio Príncipe Felipe
Orff CARMINA BURANA
Hugh Russell, Ana Nebot, David Alegret. O. Sinfónica del Principado de Asturias. Dirección: Rossen Milanov. 6 de octubre de 2017.
 
La OSPA inauguró su temporada con los Carmina Burana © O. Sinfónica del Principado de Asturias 
 
La música clásica en directo es una experiencia única. Así lo valoraba el público que asistió a la inauguración de la nueva temporada de la Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) con su titular, Rossen Milanov, en el podio. Y más en programas de impacto como los Carmina Burana de Orff, que se escucharon en Gijón, en el Teatro Jovellanos, y el viernes en el Auditorio ovetense, con el Coro de la Fundación Princesa de Asturias. La música potencia ese lenguaje directo, que hace tan accesible esta obra, que cautivó a una sala espléndida, abierta finalmente la sala polivalente al público. Hay que celebrar que las noticias del cierre parcial del Auditorio para solucionar problemas en las medidas de seguridad, como anunció la prensa a fines de septiembre, no afectó al inicio de las principales temporadas musicales en Asturias.
La OSPA sonó muy ajustada en todo momento, con una actuación sobresaliente, sobre todo de la amplia percusión y del viento, destacando en partes propias como la “Danza” que abrió “La pradera” y otras partes, como las maderas en “Vuela por doquier, amor” junto a la soprano y el coro infantil, que se mostró muy profesional, memorizado su papel, y en respuesta a las indicaciones de Milanov, como en “Muchachas, el tiempo es llegado”. Esta página fue otro de los momentos a recordar por el dinamismo de las voces de la Fundación, a diferencia de otros fragmentos, como “Ven y ven”, que requirió de mayor ajuste coral.
En primera línea, Hugh Russell fue el pilar principal entre las voces solistas, asentándose en la segunda parte (“Hirviendo mi alma”) en una partitura que el barítono domina perfectamente. La conocida aria “Día, noche y universo” fue el punto álgido de su actuación en Oviedo, de exquisita factura, moviéndose en el extremo agudo, mientras se ponía a prueba la flexibilidad de registros del cantante, en contraste con la página más grave “Muchachas, el tiempo es llegado”. El dominio técnico de Russell sirvió a la carga dramática del barítono, contundente en “De Cucania soy Abad” y enriqueciendo en todo momento un fraseo sólido, tintado de claroscuros expresivos.
También es importante la tensión expresiva de las otras partes solistas, que llegan igualmente a límites vocales, como en “El cisne desde el asador canta”, el aria de tenor que David Alegret cubrió con dificultades en el registro de falsete que demanda esta página tan intensa con el coro. Más presencia en la obra tuvo la ovetense Ana Nebot, que sostuvo una actuación equilibrada, cuidando el fraseo de “Estaba la niña”, para lucimiento de la soprano. En “Indecisa en mi alma” se la escuchó más incómoda, si bien resolvió el número con delicadeza, hasta llegar al clímax de “Dulce amor”, con toda la potencia de su voz.
Una vez más, Carmina Burana es la espectacularidad de una música inquietante, que cautiva de forma atemporal, con mensajes que conectan todas las épocas.  * Diana DÍAZ