Gran Teatre del Liceu
Verdi UN BALLO IN MASCHERA
Piotr Beczala, Carlos Álvarez, Keri Alkema, Dolora Zajick, Elena Sancho Pereg. Dirección: Renato Palumbo. Dirección de escena: Vincent Boussard. 7 de octubre de 2017.
 
Piotr Beczala protagonizó el Ballo del Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
La conspiración verdiana para el asesinato de Riccardo, gobernador de Boston, pasó en el Gran Teatre del Liceu de la provocativa propuesta escénica de Calixto Bieito (2001-2002), en la que los conspiradores se reunían en los lavabos del Congreso de los Diputados de España, a esta nueva propuesta mucho más ecléctica y minimalista, más acorde con los tiempos actuales de conspiraciones de guante blanco desde los despachos de los políticos. La escenografía de Vincent Lamaire, excesivamente sobria a la par que elegante, construyó en unos espacios escénicos completamente oscuros una estructura con una gran imagen al fondo que deja caer lágrimas de sangre, mientras avanza la trama. Solamente una joven ahorcada y un par de flores para el campo de ejecuciones y dos bancos, más un coche de juguete completaban una escenografía que se completaba sobre la base de un lujoso vestuario del modisto francés Christian Lacroix en negro y blanco, bajo una dirección de escena bastante fría y errática de Vincent Boussard.
 
Lo mejor de la propuesta liceísta de la obra verdiana fue la defensa de la partitura a cargo del especialista italiano Renato Palumbo, quien ofreció una lectura muy conjuntada e impactante del drama musical, obteniendo una justa sonoridad por parte de la Simfònica del Liceu, aunque en ocasiones pareciese un tanto pesada y cubriese el sonido de los solistas e incluso al Coro, que estuvo espectacular tanto en las voces masculinas como las femeninas.
 
De los solitas cabe destacar la musicalidad y la elegancia de Piotr Beczala, que fue afianzándose a lo largo de la interpretación, destacando especialmente en el dúo del segundo acto y en el aria del tercero, en la que el tenor polaco echó el resto imponiendo su excelente línea no exenta del temperamento requerido para la personaje. Cerró así la velada con un triunfo merecido en un papel al que sabe imprimir toda la tensión y emotividad requeridas. El barítono español Carlos Álvarez, en plenitud de forma como Renato, ofreció toda su capacidad psicológica para ofrecer todos los matices del personaje y la nobleza y espectacularidad de su emisión; fue sin duda alguna otra de las grandes bazas de esta velada. La soprano estadounidense Keri Alkema, que debutaba en el Liceu, sorprendió con una potente pero algo desigual interpretación del complejo rol de Amelia, en parte debido a la irregular dirección de escena que enfrió los momentos cumbres como el famoso dúo del segundo acto, en el que el tenor no prestaba ninguna atención a la amada en un anticlímax sorprendente.
 
La veterana mezzosoprano Dolora Zajick demostró una vez más la rotundidad y empaque de su emisión como una espectacular y maléfica Ulrica. Muy interesante la labor de la española Elena Sancho Pereg como un Oscar de voz cristalina y excelentes sobreagudos y agilidades, que demostró además una gran implicación actoral. Muy correcto el resto del reparto con especial mención del Silvano de Damián del Castillo.
Una velada verdiana lujosa en el vestuario y exageradamente minimalista en la escena que la noche del estreno fue bien recibida por la mayoría del público del Liceu coincidiendo con la inauguración oficial de la temporada, velada a la que asistió un amplio número de invitados del ámbito de la cultura, la política y la empresa.  * Fernando SANS RIVIÈRE