Gran Teatre del Liceu
Verdi UN BALLO IN MASCHERA
Fabio Sartori,  María José Siri, Giovanni Meoni, Patricia Bardon, Katerina Tretyakova. Dirección: Renato Palumbo. Dirección de escena: Vincent Boussard. 8 de octubre de 2017.
 
Fabio Sartori y María José Siri, Riccardo y Amelia en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
Ofrecer en dos días consecutivos dos repartos de altura para una obra tan exigente como Un ballo in maschera no es cosa fácil y el Liceu ha demostrado en esta ocasión que incluso en una época no precisamente abundante en voces de calidad para este repertorio el reto puede asumirse con buenos resultados. Especialmente difícil lo tenía el tenor Fabio Sartori, pese a su posición de privilegio entre los tenores italianos de la última generación, habida cuenta de las características físicas y vocales de quien le había precedido en el papel 24 horas antes. Sartori exhibió sin reservas su espléndida voz de tenore contraltino, seguro en el registro superior y con un fraseo bien articulado, alcanzando su mejor momento en un “Ma se m’è forza perderti”, que recibió el aplauso unánime del público. Es cierto que en algún momento asomó un ligero engolamiento en la emisión, algo muy común en cantantes de sus características, pero ello nunca fue en detrimento de la calidad del canto.
Quien sí superó ampliamente a su colega del estreno fue la soprano uruguaya María José Siri –¡qué lejos queda ya su participación en unas Bodas de Figaro sabadellenses!–, que exhibió una voz que, sin ser estrictamente verdiana, evidenció cuerpo y consistencia suficientes para defender la difícil tesitura, siendo fervorosamente aplaudida en sus dos arias. Patricia Bardon, con una emisión uniforme y una línea bien sostenida, mostró alguna deficiencia en los graves, poco timbrados, pero por lo menos su reproche a los conjurados fue dirigido a estos y no al público en general. Giovanni Meoni, barítono de extracción lírica, tuvo que fabricar un poco los efectos más dramáticos de la parte de Renato, pero cantó con una elegancia en el fraseo digna de loa. Katerina Tretyakova, por último, fue un Oscar que exhibió una buena técnica en agilidades y picchettati, brillando en “È scherzo od è follia” como corresponde a la voz más aguda del ripieno. Como siervo de Amelia compareció en este reparto Emili Rosés. Lo hizo bien.  * Marcelo CERVELLÓ