Teatro Villamarta
Mariano Soriano EL TÍO CANIYITAS
Carmen Jiménez, Juan Manuel Sancho, Jorge Tello, David Lagares. Dirección: Juan Manuel Pérez Madueño. Dirección de escena: Miguel Cubero. 11 de octubre de 2017.
 
El tío Caniyitas de Mariano Soriano revivió en Jerez © Teatro Villamarta 
 
En 1849 se estrenó, con gran éxito, la ópera cómica El Tío Caniyitas o El Mundo Nuevo de Cádiz y a continuación se representó en toda España y América. Pero, a pesar del éxito, no estuvo exenta de un duro tratamiento de la crítica, aunque esto no es de extrañar en una España en transición y vaivenes políticos, con Isabel II y la Constitución de 1845, que borraba la Soberanía Nacional e instauraba una bien diferente, compartida entre nación y monarquía. Normal que hubiera opiniones y críticas de todos colores e intensidades…
La exhumación del Teatro Villamarta, siglo y medio después, se ha llevado a cabo en una producción de la Universidad de Cádiz, obra de un grupo de trabajo dirigido por Juan Manuel Pérez Madueño, que asumió la dirección de la Coral de la Universidad de Cádiz y de la Orquesta Álvarez Beigbeder, y que ha dado visibilidad a una ópera cómica del costumbrismo español del siglo XIX, muy influenciada en lo musical por lo italiano y vislumbrando ya el Romanticismo español. El Tío Caniyitas supuso un paso en el resurgimiento de la zarzuela española. Su reestreno en 2017 supone redescubrir parte del patrimonio musical español, lleno de agradables sorpresas como esta, con riqueza musical, dúos, tercetos y cuartetos, en la que el coro tiene también un importante papel descriptivo del Cádiz del siglo XIX.
La protagonista es Catana (Cayetana), una gitanilla de las callejuelas del Cádiz decimonónico, envuelta en la trama picaresca organizada por el Tío Caniyitas, gitano dispuesto a desplumar al turista inglés Mr. Frinch, con la promesa de enseñarle el lenguaje caló. Este se deja rápidamente engañar por los encantos de la profesora gitana, pero todo acaba bien y con moraleja, tras maldecir Catana al inglés y volver a los brazos de su amado Pepiyo, herrero, no sin antes dar escarmiento al dúo de pillos, que acaban con las patillas chamuscadas en la fragua.
Catana canta “El Vito”, que junto con el comienzo del primer acto y el coro de los herreros del segundo es el folclore con que Soriano aliña su obra. El resto son melodías italianas, tanto de corte clásico (Mozart) como de corte belcantista (Rossini, Donizetti, Bellini). Lo curioso ha sido oír en la voz de la tiple Carmen Jiménez (Catana) cantar arias y dúos italianos pero en un lenguaje caló casi indescifrable. El trabajo del barítono Jorge Tello resultó casi ininteligible debido a las expresiones utilizadas por el libretista José Sanz Pérez. Afortunadamente, gracias a los sobretítulos, se pudo seguir el argumento, aunque muchas palabras no se entendían ni siquiera escritas. Mejor estuvo David Lagares, que dio comicidad al personaje de Mr. Frinch, para el que el autor reservó arias de corte totalmente rossiniano. El resto de los cantantes, discretos, cumplió junto a la Coral de la UCA, necesitada de más voces masculinas.
La Orquesta Álvarez Beigbeder resolvió el difícil papel de un reestreno de estas características. El público aplaudió con ganas esta meritoria iniciativa de la provincia de Cádiz.  * Jesús SÁNCHEZ-FERRAGUT