Ópera de Oviedo
Wagner SIEGFRIED
Mijail Vekua, Johannes Chum, Béla Perencz, Zoltan Nagy, Andrea Mastroni, Agnes Zwierko, Maribel Ortega, Alicia Amo. Dirección: Guillermo García Calvo. Dirección de escena: Carlos Wagner. Teatro Campoamor, 6 de septiembre de 2017.
 
El Teatro Campoamor acogió un Siegfried en versión semiescenificada © Ópera de Oviedo / Iván Martínez
 
Poco más de una semana antes de que el Teatro Campoamor celebrara los 125 años de su inauguración –con la ópera Los Hugonotes– arrancó una nueva temporada en la que sigue adelante la Tetralogía wagneriana El anillo del nibelungo, programándose este año la segunda jornada, Siegfried, el espectáculo que logró el resultado más compacto hasta ahora, desde el punto de vista musical y vocal, aunque cambiando el proyecto teatral inicial y rompiendo la unidad creativa que se le supone al ciclo al completo.
Ante las carencias del foso del Teatro Campoamor, se decidió reubicar la formación en el escenario del teatro –sumando las plantillas de la Sinfónica del Principado de Asturias y de Oviedo Filarmonía– para alcanzar los efectivos marcados en la partitura. De este modo, el reparto desarrolló la acción dramática en la corbata y sobre el foso elevado. Ha de hablarse con propiedad, por tanto, de una versión semiescenificada en la cual los aspectos musicales primaron frente a los escénicos y acabaron por conseguir el éxito de la velada en claro contraste con el concepto visual diseñado por Carlos Wagner, de una pobreza iconográfica y gestual tremendas.
Fue este, el teatral, el lunar que lastró el balance de conjunto y no estuvo, ni de lejos, a la altura de la versión musical de Guillermo García Calvo. Este fue, precisamente, uno de los grandes y justos triunfadores del estreno con un trabajo impecable en el que destacó una lectura de la obra delicada, exquisita, pletórica de tensión dramática y siempre muy pendiente de los solistas, algo que añadió dificultad a su labor al tener a la masa orquestal en el mismo plano que los cantantes. La complicidad con ellos fue total, destacando por su enorme fuerza expresiva el Siegfried de Mijail Vekua, el rocoso y noble canto de Béla Perencz como El Caminante, la sorprendente y acertadísima prestación de Maribel Ortega como Brünhilde o la muy especial Voz del pájaro del bosque de Alicia Amo. Muy correcta la Erda de Agnes Zwierko, bien enfocado el Fafner de Andrea Mastroni y en un aceptable nivel medio el Mime de Johannes Chum y el Alberich de Zoltan Nagy. Vekua destacó por su torrente vocal pero no llegó a desequilibrar el balance de conjunto. Bajo las pautas precisas de García Calvo todos los solistas consiguieron un equilibrio ejemplar que tuvo varios cénit en el transcurso de los tres actos. Lástima que ese trabajo no hubiese estado redondeado por una visión escénica punzante. Habrá que ver qué sucederá con el Crepúsculo* Cosme MARINA