Festival Castell de Peralada
Puccini MADAMA BUTTERFLY
Ermonela Jaho, Gemma Coma-Alabert, Bryan Hymel, Carlos Álvarez, Vicenç Esteve Madrid, Carles Pachón, Pablo López Martín. Dirección: Dan Ettinger. Dirección de escena: Joan Anton Rechi. Auditori Jardins del Castell, 7 de agosto de 2017.
 
Ermonela Jaho encarnó a Cio-Sio-San en Peralada © Festival Castell de Peralada / Toti Ferrer 
 
La soprano albanesa Ermonela Jaho, que ha triunfado por todo el mundo con el personaje protagonista de esta ópera de Puccini, volvió a confirmar su adecuación al rol de la joven Cio-cio-San en su debut en el Festival Castell de Peralada. Su instrumento carnoso se adapta perfectamente al de la joven enamorada, ya sea en un destacado registro grave y central con suficiente cuerpo, como por una cuidada dicción y una gran técnica para ofrecer un excelente fraseo, medias voces y un delicado registro agudo que modula con gran inteligencia. Su Butterfly ofrece una lectura llena de humanidad y de expresividad que llegó con fuerza al espectador. Se trata de una cantante que sabe abordar el personaje desde la sinceridad, sin ser ni exagerada ni amanerada.
A su lado sobresalió el tenor estadounidense Bryan Hymel, de voz ancha y juvenil, bien impostada y de importante registro agudo, que solventó con suficiencia la vitalidad del despreocupando teniente. El Sharpless del barítono español Carlos Álvarez fue todo un lujo gracias a una interpretación de gran autoridad vocal e interpretativa, no exenta de la humanidad que destila el personaje del cónsul estadounidense. Destacada la labor de Gema Coma-Alabert, en su debut en el Festival como artista invitada, ofreciendo una más que interesante Suzuki. Muy correcto y cuidado el resto del reparto, empezando por el Goro de Vicenç Esteve Madrid, el Bonzo de Pablo López Martín y el Príncipe Yamadori de Carles Pachón.
La interesante propuesta escénica de Joan Anton Rechi traslada la acción al final de la Segunda Guerra Mundial e incluye la explosión de la bomba atómica sobre Nagasaki al finalizar el primer acto. Este cambio de época no aumenta el dramatismo de la historia de la joven Butterfly ni la perjudica, aunque amplía el trasfondo histórico de la obra. La ubicación de toda la trama en el consulado estadounidense de Nagasaki fue una idea interesante pero difícil de mantener a lo largo de la obra, especialmente cuando se acerca la noche de bodas o durante los dos últimos actos. Pero Rechi realiza un gran trabajo en la dirección  actoral que da bastante credibilidad a su propuesta, ayudado por una interesante escenografía de Alfons Flores y un muy destacado vestuario a excepción del Bonzo.
Esta Madama Butterfly resultó en un gran éxito gracias al excelente reparto canoro, a una cuidada escenografía y una inteligente dirección de escena, aunque esta quizá abusó de hacer cantar las arias más importantes con los protagonistas sentados. A la adecuada Sinfónica de Bilbao, dirigida con eficacia por Dan Ettinger, le faltó una mayor implicación y preeminencia en el drama pucciniano. En fin: un gran triunfo para Ermonela Jaho en particular y para todo el elenco en general respaldado por numerosos aplausos del público, gran parte de él en pie al acabar la función.  * Fernando SANS RIVIÈRE