ENTREVISTAS

FSMCV / Álex Oltra
 
El director valenciano afronta su segunda edición como máximo responsable de la Semana de Música Religiosa de Cuenca (SMR) con el objetivo, una vez más, de atraer a nuevos públicos y de acercarlos tanto a la música antigua como a la contemporánea.
 
Sergio SÁNCHEZ
ÓPERA ACTUAL 211
(MARZO 2018)
 
Pero alcanzar dicha meta no le está resultando sencillo a Cristóbal Soler, que al asumir el cargo se encontró con la responsabilidad y el obstáculo a la hora de desarrollar su trabajo de enjugar una deuda económica que ha condicionado el presente del Festival. “Resolver la deuda heredada está siendo más complejo de lo deseado”, explica a ÓPERA ACTUAL. “Es prioritario el pago de la deuda, por lo que iniciamos con los patronos de la Fundación un plan de viabilidad. Arrancábamos con una deuda de 770.000 euros, teniendo en cuenta no solo impagos de años atrás sino nuevos embargos y recargos. Actualmente la hemos reducido a 150.000 euros y esperamos saldarla a principios de 2019 gracias a nuevas aportaciones de los patronos y al haber destinado a ella la taquilla de los conciertos. Por tanto, programo con menos presupuesto. Debo crear un proyecto sostenible, mantener la excelencia y llegar a todos los públicos con una programación variada, primando calidad sobre cantidad”.
 
Ó. A.: En 2017 además tuvo el hándicap del poco tiempo de que dispuso para preparar el Festival. ¿Es la de este año una SMR más personal?
C. S.: Cuando arrancas con un proyecto artístico te marcas unos objetivos a medio y largo plazo, como ha sido la creación de la Academia de la SMR, con su orquesta, coro y solistas para la interpretación del oratorio, la música contemporánea y la música antigua. El Festival debe seducir a nuevos públicos, empezando por los mas jóvenes, con una programación bien diseñada, y llegar a toda la sociedad, entendiendo que la música es un derecho universal de la ciudadanía. En estos momentos mi principal objetivo es sembrar todas estas semillas y cuidar de su crecimiento hasta que podamos ver sus frutos. Destaco además este año, la presencia de la triple corona de Bach muy bien defendida por máximos especialistas.
 
Ó. A.: La SMR se abrió el año pasado más que nunca a la ciudad de Cuenca y a otras poblaciones de la región. ¿Qué papel juega en este aspecto la Academia de Perfeccionamiento SMR?
C. S.: La Academia SMR es un proyecto de envergadura –espero que se vayan sumando nuevos apoyos institucionales y privados para poder crecer– con una línea de acción permanente durante todo el año, produciendo desde nuestra sede, Cuenca, y llevando su programación musical dentro y fuera de Castilla-La Mancha. Debemos crear una cantera de músicos con una formación integral extraordinaria, necesaria para el mundo profesional actual. Espero poder conse­guir una orquesta y un coro profesional estables del Festival, y lograr uno de los objetivos que los responsables políticos no pueden olvidar: generar empleo.
 
Ó. A.: La SMR siempre se ha caracterizado por su compromiso con la nueva creación. En 2017, por ejemplo, Cuenca acogió el estreno español de Il giardino della vita, ópera de cámara de José María Sánchez-Verdú. ¿Tiene en mente para el futuro la programación de otras obras líricas?
 
C. S.: Creo firmemente que todo el repertorio lírico de nueva creación, tanto operístico como sinfónico-coral, debe ser una de las líneas principales y más representativas del Festival. En esta ocasión hemos encargado un Magnificat a Juanjo Colomer, para coro mixto y conjunto instrumental, y desde el Gabinete Contemporáneo, seis piezas inspiradas en el Dies Irae de la Misa de Requiem a sendos jóvenes compositores, liderados por Francisco Coll.

 

 
 
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