NOVEDAD DISCOGRÁFICA

Josep M. PUIGJANER
ÓPERA ACTUAL 202
(MAYO 2017)
 
Wagner, Richard
(1813-1883)
El anillo del nibelungo
Das Rheingold: M. Hoff, E. Caves,  T. Möwes, C. Hansmann, R. Mészár, H. Tsumaya, M. Zumbült, A. Günther. Die Walküre: E. Caves, K. Blanck, 
H. Tsumaya, C. Foster, R. Mészár, C. Hansmann, S. Günther-Dissmeier. Siegfried: J. Van Hal, C. Foster, F. Aurich, T. Möwes, M. Hoff,  H. Tsumaya, N. Weissmann. El ocaso de los dioses: C. Foster, N. Schmittberg, R. Mészár, M. Hoff,  T. Möwes, M. Zumbült, N. Weissmann. Dir.: C. St. Clair. Dir. esc.:  M. Schulz. Arthaus Musik 109319.  7 Dvd. 2017.
 
El tratamiento escénico de esta versión del Anillo wagneriano, una de las cumbres de la ópera de todos los tiempos –edición que corresponde a la número trece en vídeo de su catálogo–, es el fundamento del éxito que obtuvo en su estreno de 2008 en la Ópera de Weimar. No obstante, cuando se analiza a fondo, el aficionado puede cuestionar la razón por la que pasará, sin duda, a la historia: la opción actual de crear nuevas historias con una lectura libre del relato base no parece tener límites, circunstancia especialmente visible en una ópera de esta envergadura. 
En este aspecto, el director de escena Michael Schulz que firma la producción exhibe una gran capacidad creativa y un profundo conocimiento de la obra, sus personajes y sus circunstancias, cualidades que utiliza con inteligencia para diseñar los cuatro entornos escénicos, cada uno ajustado a la acción de cada una de las óperas de la Tetralogía, y con un nexo que identifica a los personajes y el momento del drama. En este aspecto su propuesta teatral es impecable. Sin embargo, tanto los personajes como los espacios y la pobreza de un decorado geométrico por el que se opta se apartan de la trama que Wagner sitúa en un entorno de mayor nobleza. Schultz es fiel a la historia pero los personajes masculinos, su vestuario y los espacios escénicos son propios de un ambiente rural que contrasta con el lujo y el nivel social que exhiben los femeninos, algo que no se acaba de entender. 
Por otra parte, en El oro del Rin y El ocaso de los dioses el movimiento escénico es intenso, brillante en las escenas que así lo exigen y abundan las tomas generales de la cámara; en Die Walküre y sobre todo en Sigfried profundiza en la descripción de personajes y los primeros planos. 
Este planteamiento condiciona el movimiento de los cantantes y, en este aspecto, todos desarrollan una labor escénica de muy buen nivel y ajustada a los sentimientos y la acción. 
En cuanto a la dirección musical de Carl St. Clair, su batuta se ajusta al espíritu de Wagner con una lectura detallista, brillante y a la vez refinada. Obviamente, en una obra gigantesca como esta, no hay que olvidar a las voces, entre las que hay que destacar a la férrea Brünhilde de la soprano británica Catherine Foster, que despliega todas las facetas del personaje tanto en lo vocal como en lo escénico. Robert Schmittberg es un Siegfried correcto en El ocaso de los dioses, papel que interpreta Johnny van Hal a un nivel más modesto en Siegfried. Mejor el Wotan de Rénatus Mészár en Die Walkure que el de Tomas Möwes en Siegfried. Buen nivel en general en el apartado canoro y actoral en el resto de personajes de las cuatro óperas completando un Ring más que recomendable.  
 
 
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