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Después de triunfar con Carmen en la versión de Calixto Bieito, María José Montiel regresa en mayo al Teatro Massimo de Palermo como Charlotte de Werther. A la diva madrileña, que se ha paseado por escenarios de París, nueva York o milán, también la esperan en palma con su personal retrato de María Moliner.
 
ÓPERA ACTUAL 201
(ABRIL 2017)
Sergi SÁNCHEZ
 
Florida Grand Opera / Daniel Azoulay
 
La mezzosoprano madrileña María José Montiel, que en el momento de hacer esta entrevista se encontraba a punto de estrenar Carmen en el Gran Teatro de Córdoba, un papel que debutó en 2002 y que la ha llevado por los cinco continentes, regresará a finales de mayo al Teatro Massimo de Palermo como Charlotte del Werther de Massenet, un papel que admira y que le viene muy bien a sus medios vocales. Respecto de cómo se enfrentóal personaje, comentó a ÓPERA ACTUAL que, cuando en su momento lo preparó, lo estudió como suele hacer cuando construye sus papeles, “es decir, documentándome literariamente, leyendo y profundizando mucho en la novela de Goethe sobre la época y el personaje en sí, que existió, y del que el mismo Goethe se enamoró. Musicalmente lo preparé con Laurance Verna, gran pianista francesa y amiga mía, con quien he trabajado en diversas ocasiones. Todos los personajes los preparo dejándome llevar por lo que me dice y me inspira la música y el libreto”.
 
Ópera Actual: ¿Entiende la decisión de Charlotte de renunciar al amor verdadero por una promesa hecha en el lecho de muerte de su madre?
 
María José MONTIEL: Una situación así es muy difícil de comprender, pero hay que ponerse en la piel del personaje y su época, aunque seguramente hoy siguen ocurriendo este tipo de situaciones. Charlotte, una mujer de buena familia, es fiel al juramento que le hace a su madre y esto le lleva a vivir una vida muy triste y atormentada después de conocer al joven Werther. Vive con dolor y melancolía, y en cierta manera creo que ella también es una persona que se siente culpable porque, pese a la promesa que le hace a su madre, no ama a Albert, su marido, sino a otro hombre. Es una persona que tiene una pasión totalmente reprimida dentro de ella misma y siente una dualidad. Yo considero que al final siempre triunfa el amor: en el último momento, antes de la muerte de Werther, los dos se besan, se abrazan y se aman. El amor es el sentimiento más fuerte que vive un ser humano. En cualquier caso, cuando canto Charlotte, siento al personaje con enorme emotividad y pasión. El texto y la maravillosa música de Massenet están perfectamente amalgamados, algo que me ayuda a meterme por entero en los sentimientos del personaje.
 
Ó. A.: ¿Cómo maneja las emociones para que no afecten a su interpretación? Como sabrá, Mirella Freni renunció a cantar el papel protagonista de Madama Butterfly en teatro porque reconoció que no podía afrontar las emociones que le provocaba el rol. ¿Se ha encontrado en una situación similar?
 
M. J. M.: Tanto interpretando repertorio operístico como durante un recital lírico o en una obra sinfónica he vivido momentos en los que la emoción me ha provocado un nudo en la garganta, no al punto de no poder seguir cantando, pero es algo que me ha ocurrido y estoy feliz de haberlo experimentado. Cuando un artista se emociona de verdad en escena y una nota se rompe debido a una emoción verdadera, sentida con el alma, lo agradezco infinitamente; esa nota se convierte en algo bellísimo, ya que ese sonido está cargado de emotividad y creo que el público lo agradece.
 
En México como Dalila, de Samson et Dalila / Ópera de Nuevo León - Conarte / César D. Pauli
 
Ó. A.: Vuelve a Palermo después de haber cantado en ese teatro Carmen en la producción de Calixto Bieito, que fue acogida en Italia con el premio al mejor montaje. ¿Qué recuerda del público siciliano, uno de los más exigentes?
 
M. J. M.: A un público sumamente cariñoso. Siento una gran emoción por tener de nuevo la oportunidad de reencontrarme con ese público y volver a un teatro cargado de historia y tradición.
 
Ó. A.: En alguna entrevista reciente anunciaba su deseo de incorporar a su repertorio el papel de Octavian de Der Rosenkavalier. ¿Tiene algo apalabrado? ¿Qué otros roles le gustaría incorporar a su repertorio?
 
M. J. M.: He cantado Octavian en concierto y sin duda es un papel que tengo muchísimas ganas de debutar en algun aproducción escénica. Precisamente estoy en conversaciones con mi agente para llevar este proyecto a la realidad. Me gusta tanto el espíritu del personaje como su vocalidad, así que vamos a cruzar los dedos para que se materialice. Por otro lado, muy pronto voy a debutar Eboli de Don Carlo de Verdi, y me encantaría también interpretar la Principessa de Adriana Lecouvreur. Sin lugar a dudas un rol que deseo volver a cantar pronto, por el gran éxito obtenido y por la satisfacción personal que me proporcionó, es Dalila.
 
Ó. A.: Antes de viajar a Italia, cantará María Moliner en Palma de Mallorca. Usted estrenó esta ópera española el año pasado en el Teatro de La Zarzuela. ¿Podrá verse este montaje en otros coliseos además del Principal?
 
M. J. M.: Ojalá así sea, porque realmente María Moliner es un personaje riquísimo cuya obra debe divulgarse más. Fue una mujer fuerte que luchó en una etapa muy compleja de la historia de España y que a pesar de la situación de represión política que se vivía en ese momento consiguió una de sus grandes metas: publicar un diccionario. Por lo demás, la bella música de Antoni Parera y la fantástica dirección de escena de Paco Azorín han hecho que la vida y obra de esta mujer tan especial reviva; por lo tanto, espero que más teatros de la geografía española, y también del ámbito internacional, se interesen en programarla.
 
Ó. A.: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar una ópera junto al compositor vivo? ¿Cómo condiciona al intérprete el hecho de que el autor haya escrito el personaje pensando en usted?
 
M. J. M.: Fue un gran honor cuando en 2012 se me propuso ser María Moliner. Tanto Antoni Parera como Paco Azorín pensaron en mí para interpretarlo y me sentí muy afortunada por ello. Trabajar con el compositor es un privilegio que muy pocas veces se puede experimentar. El hecho de que se pueda construir un personaje con el propio compositor y que él mismo te cuente cuál es la intención de cada uno de los pasajes es una maravilla que no tiene precio. Durante mi carrera he tenido la suerte de trabajar en otros estrenos junto a compositores vivos, como es el caso de Ojos verdes de luna, de Tomás Marco, que lo escribió pensando en mi voz o de Antón García Abril, que me dedicó un tríptico de hermosas canciones. También he tenido el privilegio de estrenar obras que me han dedicado compositores como Carlos Cruz de Castro, Ramón Barce o Zulema de la Cruz, entre otros.
 
Ó. A.: María Moliner es un personaje luchador y fuerte, como son en cierto modo Carmen, Dalila, Léonor y Amneris. ¿Es muy diferente Charlotte?
 
M. J. M.: María Moliner es una luchadora, una mujer introvertida, pero su lucha se deja ver. Todo el mundo sabe lo gran luchadora que es Carmen, que lucha por la vida y la libertad. En el caso de Charlotte creo que la suya es una lucha interna, de sentimientos.
 
El estreno, el curso pasado, de la ópera contemporánea María Moliner, en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, significó un gran éxito en la carrera de la mezzo madrileña. En mayo vuelve a cantar este título en el Principal de Palma / Teatro de La Zarzuela / Pedro CHAMIZO
 
Ó. A.: Por cierto, ¿qué opina de declaraciones como las escuchadas en el Parlamento Europeo en boca de un diputado polaco en las que afirmaba que las mujeres “son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes” que los hombres?.
 
M. J. M.: Cualquier hombre que tenga esa opinión de las mujeres es alguien que tiene un gran complejo de inferioridad y demuestra con esas declaraciones su inseguridad y debilidad. No tengo nada más que decir.
 
Ó. A.: En el caso del mundo operístico, ¿aprecia que se discrimina a la mujer?
 
M. J. M.: Si hablamos de los personajes femeninos del repertorio, en más del noventa por ciento de las óperas las mujeres son personajes oprimidos por el poder del hombre. Si hablamos del mercado operístico de hoy en día, como sucede en todos los ámbitos de la sociedad y en cualquier profesión, los hombres en general se encuentran con situaciones más ventajosas tanto en la posición laboral como remunerativa.
 
Ó. A.: Su amplia trayectoria le valió el Premio Nacional de Música en 2015. ¿Cómo influye en la carrera de un artista recibir un galardón de este tipo?
 
M. J. M.: A nivel personal y como artista un premio de estas características significa algo muy importante. Es sin duda un gran reconocimiento y lo considero como uno de los momentos más felices de mi carrera.
 
Como Carmen dirigida por Mehta en la inauguración de la pasada temporada del Teatro San Carlo de Nápoles/ Teatro di San Carlo / L. Romano
 
Ó. A.: Por cierto, su última aparición en el Liceu fue con Carmen en 2010, interpretación con la que ganó el Premio Lírico Campoamor a la Mejor cantante de la temporada. ¿Por qué no ha vuelto al coliseo barcelonés?
 
M. J. M.: Básicamente porque me han ofrecido roles en unas fechas que tenía apalabradas con otros teatros y auditorios y no me ha sido posible. No obstante puedo decir que próximamente volveré a ese escenario; lo que ocurre es que no puedo decir ni cuándo ni el título hasta que, obviamente, el teatro anuncie la temporada correspondiente en su momento. Estoy profundamente feliz de regresar. Por otro lado, voy a volver muy pronto a Barcelona junto al maestro Josep Pons en otro proyecto y en otro escenario y eso también me hace mucha ilusión.
 
Ó. A.: En el Teatro Real de Madrid participó en Luisa Miller el curso pasado. ¿Con qué papel regresará ante el público de su ciudad?
 
M. J. M.: Claro, recuerdo con cariño esa Luisa Miller que fue un grandísimo éxito. En el caso del Real sucede exactamente lo mismo que en el Liceu; en todo caso tenemos una conversación muy fructífera con el Teatro, pero todavía no puedo dar detalles hasta que se anuncie el título.
 
Ó. A.: Usted canta muchos recitales y conciertos. ¿Qué le aporta este repertorio?
 
M. J. M.: Para mí un recital lírico es el equivalente a revisar una serie de pequeñas obras dramáticas. Cada canción es una pequeña historia. El tratamiento es muy intimista puesto que el artista está solo frente al público y ahí es cuando sale la interpretación personal de cada uno. Cuando interpreto un Lied soy yo misma como responsable de mis sentimientos y de mi esencia; es simplemente mi versión de esa historia. Es un formato que he hecho durante toda mi vida profesional, desde que debuté, y al que estoy muy acostumbrada. Representa una parte fundamental en mi carrera y en mi vida. El último lo hice junto al gran pianista y amigo Rubén Fernández Aguirre en el Teatro de La Maestranza de Sevilla y fue uno de los grandes éxitos que he tenido este año; fue una noche muy especial que recordaré siempre.
 
Ó. A.: En su repertorio sinfónico y liederístico, Mahler es un compositor fundamental.¿Qué le aporta su música?
 
M. J. M.: Me transporta a otra dimensión. Cantar Mahler me produce una gran paz interior y fomenta enormemente mi espiritualidad. Todas las sinfonías suyas que canto las disfruto muchísimo y me producen sentimientos de gran emoción y esperanza. Mahler es para mí un mundo de amor universal y me lleva a un lugar sagrado.
 
Ó. A.: Usted canta mucho a las órdenes de Zubin Mehta. ¿Qué supone trabajar mano a mano con él?
 
M. J. M.: Es un enorme honor; sin duda es una de las grandes leyendas de la dirección musical y supone mucho para mí; Mehta es pura inspiración y un gran ser humano. Estar junto a él es un aprendizaje en todos los sentidos y tener la oportunidad de ser dirigida por esta gran batuta de todos los tiempos es para mí un grandísimo placer.
 
Con Zubin Mehta en Tel-Aviv después de interpretar Un ballo in maschera.
 
Ó. A.: ¿Qué directores musicales y de escena con los que ha trabajado le han aportado ideas que le han servido para evolucionar como intérprete?
 
M. J. M.: Desde muy joven tuve la suerte de trabajar con grandes directores como Mehta, Maazel, Chailly, Stein, Hollreiser, Steinberg, Dutoit, Delacôte, Gómez Martínez, Tate, Conlon, Oren, Frühbeck de Burgos o Decker y, más recientemente, con maestros como Víctor Pablo Pérez, Ramón Tebar, Pedro Halffter, John Axelrod, Hernández Silva, Lorenzo Ramos y también Plácido Domingo, que me ha dirigido además de haber compartido con él escenario como cantante en múltiples ocasiones.
En cuanto a directores de escena, también he trabajado con grandes nombres como con mi queridísimo Francisco Nieva, José Carlos Plaza, Graham Vick, Pier Luigi Pizzi, Christof Loy, Nicolas Joel, Giancarlo del Monaco, Gilbert Deflo, Paco Azorín, Calixto Bieito, Emilio Sagi, Paco López, Curro Curreres, Eike Gramms o Joan Anton Rechi. Seguro que me dejo algún nombre en
el tintero.
 
Ó. A.: Hace quince años que debutó el personaje de Carmen. ¿Cómo ha evolucionado su visión del mismo?
 
M. J. M.: Ha evolucionado muchísimo porque en estos quince años yo también he ido cambiando como artista y como mujer. Dependiendo del director de escena con el que trabajes puedes o no presentar tu propia visión del personaje, aunque siempre trato de que la esencia de mi visión de Carmen esté de algún modo. No es siempre fácil, ya que hay directores que te guían mucho por su camino, mientras otros te dejan bastante libre. Y a veces quienes tienen una idea muy definida y te piden que no te alejes un centímetro de lo que te plantean. Personalmente me siento más cómoda con aquellos registas que me piden que saque lo que yo siento del papel para aprovecharlo e incorporarlo a su visión.
 
Ó. A.: Al haberlo cantado en más de cien ocasiones, ¿es el papel en el que se encuentra más cómoda?
 
M. J. M.: Sin duda es un título al que le debo muchísimo porque me ha hecho recorrer el mundo (como también el Requiem de Verdi) y que he podido cantar junto a grandes directores, en importantes teatros y con grandes colegas. Al abordarlo me siento comodísima, como pez en el agua, pero es cierto que tras esas más de ciento veinte funciones de Carmen también quierocontinuar cantando papeles como Dalila, que debuté el año pasado con gran éxito en México y que para mí significó un antes y un después. Dalila me enriqueció muchísimo, ya no solo vocalmente –lo siento como si estuviera escrito para mi vocalidad– sino también como mujer; toda esa sensualidad y esa sexualidad tan brutal que tiene su música me hizo sentirme en comunión con mi propia feminidad. Espero poder volverla a interpretar muy pronto.
 
María José Montiel durante un recital en el Kennedy Center de Washington / Washington Kennedy Center
 
Ó. A.: ¿Qué proyectos se le presentan en el futuro?
 
M. J. M.: El primer compromiso que tengo es con el gran pianista Miquel Estelrich, con quien no solo me une una extensa relación laboral, sino también de amistad. Además él viene realizando una labor de recuperación de música mallorquina realmente loable. Por el momento tengo propuestas hasta 2020, y por ello me siento una privilegiada y doy gracias cada día. Tengo proyectos en Norteamérica, en varios países de Europa y en España. Este año, además, tengo una grabación para IBS Clásica junto a Rubén Fernández que me ilusiona enormemente.
 
Ó. A.: ¿Cómo ve la cultura en España y en el mundo?
 
M. J. M.: Desde aquí quisiera reivindicar que entre todos deberíamos hacer el esfuerzo de que en la enseñanza los niños tuvieran la oportunidad de estudiar humanidades como parte fundamental de la vida: literatura, poesía, filosofía, música o pintura son una respuesta a la creatividad del alma del ser humano que hacen mejor a las personas, más pensantes y sensibles, con opinión y criterio propio. De este modo evitaremos que cuando crezcan se vean influenciados por la no-cultura que ofrecen hoy distintos medios de comunicación y que sumergen en contenidos vacíos. De este modo, lamentablemente, terminamos creyendo que la cultura es un lujo y no una necesidad básica. Sin estos elementos de la cultura el mundo está abocado al empobrecimiento del alma e, incluso, a la pobreza económica.
 
Ó. A.: Su trayectoria la ha llevado por todo el mundo y quizá el público español no ha sido consciente de ello. ¿Considera que las redes sociales son un valor en la difusión de una carrera artística?
 
M. J. M.: Sin duda. Lo cierto es que llevo cantando más de veinticinco años. He desarrollado una carrera que me ha hecho viajar por todo el mundo y parte de ella, al no contar con las herramientas actuales, es un tanto desconocida. Al no contar con una agencia de comunicación muchos artistas –de gran nombre y talento– no han podido dar a conocer su trayectoria hasta mucho tiempo después. Los éxitos internacionales quedaban a menudo en la sombra, pero era el modo en que entonces funcionaban las cosas. Hoy en día hay una vorágine de información en las redes, las que te permiten contar el día a día de tu carrera en el momento mismo en que algo te sucede. También esto te acerca más a tu público y permite dar visibilidad a tu carrera. En cualquier caso, creo que, como todo en la vida, las redes sociales hay que usarlas en su justa medida. Aunque es difícil, de tanto en tanto es bueno desconectar para estar más con nosotros mismos, con nuestro ser más íntimo, nuestros seres queridos y la naturaleza.
 
 
 
 
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