NOCHES DE ESTRENO

Benet Casablancas / Juan LUCAS
 
  
 En vísperas de Navidad de 2011 el Gran Teatre del Liceu  anunciaba el encargo de crear una nueva ópera al compositor Benet Casablancas y el poeta y ensayista Rafael Argullol. Siete años después, L’enigma di Lea finalmente se estrena  en el coliseo barcelonés  bajo la dirección musical de Josep Pons y escénica  de Carme Portaceli.  
 
Lourdes MORGADES
ÓPERA ACTUAL 221
(FEBRERO 2019)
 
Gran Teatre del Liceu
www.liceubarcelona.cat
L’ENIGMA DI LEA
9, 10, 12, 13/II
Estreno absoluto
Lea: Allison Cook. Ram: José Antonio López.
Dr. Schicksal: Xavier Sabata. Tres damas
de la frontera: Sara Blanch, Anaïs Masllorens, Marta Infante. Millebocche: Sonia de Munck. Milleocchi: Felipe Bou. Michele: David Alegret. Lorenzo: Antonio Lozano. Augusto: Juan Noval-Moro.
O. Simfònica y Cor del Gran Teatre del Liceu.
(Dir. Coro: Conxita García).
Dirección musical: Josep Pons.
Dirección de escena: Carme Portaceli.
 
 
Una década después del último estreno absoluto liceísta,­ La cabeza del Bautista de Enric Palomar, el escenario del Gran Teatre barcelonés acoge el 9 de febrero L’enigma di Lea, ópera en tres cuadros y quince escenas con música de Benet Casablancas (Sabadell, 1956) y texto de Rafael Argullol (Barcelona, 1949) que protagonizarán la mezzosoprano escocesa Allison Cook, el barítono murciano José Antonio López y el contratenor catalán Xavier Sabata. La primera ópera de Casablancas ha visto cómo la crisis económica sufrida por el coliseo barcelonés y el cambio de dirección artística ponían en riesgo la presentación de la obra, inicialmente prevista para 2014. “Tuvimos que esperar a que la nueva directora artística asumiera el encargo que había hecho el anterior director. Finalmente lo hizo y en 2016 se puso fecha al estreno", explica el compositor catalán.
 
Casablancas llevaba años trabajando, entre encargo y encargo, en una ópera de cámara, pero cuando el Liceu le propuso escribir una, llamó a Rafael Argullol para hacerla conjuntamente. “Me pareció ver en uno de sus libros, El fin del mundo como obra de arte, cualidades­ que me estimulaban mucho y que podía visualizar como ópera”, señala. “Sin embargo, él prefirió escribir un texto nuevo y lo fuimos trabajando conjuntamente. Yo le expresaba las necesidades que tenía como compositor y Argullol también hacía sugerencias sobre la puesta en escena e incluso musicales que para mí han sido orientativas”.
 
Imagen promocional de L’enigma di Lea.
 
“A la hora de escribir la historia me situé en una condición nueva para mí: no escribir palabras para ser impresas sino un texto en el que ya escuchaba música”, afirma Rafael Argullol, quien reniega del término tradicional libreto para definir la narración. “Desde el inicio escribí el relato de manera operística y se va a publicar, coincidiendo con el estreno de la ópera, con el título El enigma de Lea. Un cuento mítico para una ópera, porque se trata de una suerte de cuento mítico. Elegí la forma de verso libre y desde el inicio del proyecto, Benet y yo estuvimos de acuerdo en recuperar con esta obra el espíritu de los inicios de la ópera, en los que música y texto gozaban de la misma importancia, por ello no debe llamarse libreto a la narración, porque es un texto original que no se ha sido escrito para servir de base a una música sino para hermanarse y fusionarse con ella”.
 
En italiano, prego!
Argullol decidió que la ópera sería en italiano. “Me gusta mucho el italiano como lengua para ser cantada, como lengua de ópera, además, viví mucho tiempo en Italia e incluso llegué a pensar que el italiano podía ser mi primera lengua literaria”, asegura el poeta y ensayista. El texto de la ópera fue escrito originariamente en castellano y de la traducción se encargaron las dos traductoras al italiano de la obra de Argullol, María Isabel Fernández García e Ivonne Lucilla Simonetta Grimaldi. Con ellas estuvo muy en contacto­ Benet Casablancas “negociando el número de sílabas o el tipo de acento”, puntualiza el compositor, para quien la lengua italiana “es el esperanto de la ópera, además de simbolizar todo lo que representa nuestra cultura mediterránea, que está en el origen del género”.
 
Coros en catalán
Los tres coros de la obra, al inicio del primer y segundo cuadro y al final del tercero, se cantan en catalán. “Está previsto que los coros se canten en la lengua del lugar donde se represente la ópera. En el Liceu será en catalán”, explica el compositor. “Las intervenciones del coro están inspiradas en el coro de la tragedia griega, cuya finalidad era la de ser portavoces de la comunidad y, a la vez, ligar escenas y escenarios por muy lejanos que estén entre sí”, manifiesta el poeta y ensayista. “Desde el primer momento tuve claro que los coros debían cantarse en la lengua del lugar donde se representara la ópera. El primero es un coro de hombres, el segundo es un coro mixto de celadores psicólogos, y el tercero, un coro de espectadores, que interpela directamente al público”
 
En total, son once los personajes que aparecen en L’enigma di Lea a los que Benet Casablancas caracterizó vocalmente desde el primer momento. “Había que asignar a cada uno su vocalidad, un tratamiento característico del color de la orquesta y un tratamiento armónico propio”, cuenta el compositor, quien explica que ha podido escribir las partes vocales de los protagonistas para las voces de los cantantes que las interpretarán en el estreno. “He trabajado directamente con Allison Cook, José Antonio López y Xavier Sabata y eso me ha permitido adoptar la manera de pensar de cada uno. Es fantástico porque son ellos los que deben defender la partitura y si se implican, deja de ser una cosa abstracta y lo visualizas todo”.
 
 
El autor del argumento, Rafael Argullol
 
Casablancas ha jugado con los nombres de los dos protagonistas, Lea y Ram, para caracterizarlos musicalmente. “Es estupendo que sus nombres fueran nonosílabos y bisílabos, porque aparecen muchas veces y uno es una nota y el otro dos”, señala. “Lea se me apareció en el imaginario musical de la manera más sencilla por el significado musical de sus vocales: A (La) y E (Mi), un intervalo de quinta, un sonido telúrico, de tierra. Bajando una quinta más (Re), aparece Ram, eso me permite crear una fotografía de puntos de referencia sonoros, que no son tonales, pero sí tónicas. En la antítesis (Diábulos in música) de Re, La, Mi encontramos Mi bemol y Si bemol, que son los intervalos en que se mueven siempre los personajes del segundo acto, así como Milleocchi y Millebocche. Esto me permitió también buscar registros poco habituales en mi obra”.
Afirma el compositor que remontándose a los orígenes de la ópera, ha escrito la música al servicio de la poesía. “La referencia es Monteverdi. Lo más importante y básico está ahí. Al componer la música he tenido en cuenta al máximo el respecto a las palabras”, sostiene Casablancas. “Confío que, a diferencia de muchas óperas, en L’enigma di Lea se entienda lo que se está cantando”, indica Rafael Argullol.
El montaje de Carme Portaceli cuenta con escenografía de Paco Azorín, vestuario de Antonio Belart, coreografía de Ferran Carvajal, iluminación de Ignasi Camprodon y vídeos de Miquel Àngel Raió.
 
Cuento mítico
El ensayo de Rafael Argullol El fin del mundo como obra de arte (1991) está en el origen del argumento de L’enigma di Lea. El poeta y ensayista toma del inicio del ensayo un personaje secundario de la mitología griega, Io, y lo desarrolla en el personaje de Lea, quien ha tenido una experiencia excepcional marcada por una posesión divina cuyo secreto debe guardar mientras se ve obligada a vagabundear, en el primer cuadro en una época mítica, y en los cuadros segundo y tercero, en la actualidad.
 
Acompañan a Lea en su vagabundeo dos personajes que la asedian, Milojos (Milleocchi, que recuerda al mitológico Argos, monstruo de los cien ojos, a quien la diosa Hera confía la vigilancia de Io después de transformarla en una vaca tras enterarse de que Zeus la ha engañado con ella) y Milbocas, –Millebocche, “quien plantean la situación de control a la que Lea se ve sometida; el mito del ser humano aparentemente libre pero continuamente controlado, violentado en su intimidad”, indica Argullol–, y Ram, un personaje marginado, en la frontera, como la misma Lea, que como ella ha tenido una experiencia excepcional, en su caso ver la muerte desnuda, lo que le ha privado de su capacidad sensorial. El segundo y tercer actos transcurren en la actualidad, en una extraña institución para marginados dirigida por el Dr. Schicksal (destino, en alemán), que anteriormente dirigía un circo, y en la que Lea y Ram están recluidos.
 
“A esta historia la llamo cuento mítico para una ópera porque lo que se explica es como un mito”, señala Argullol, quien califica el argumento “de historia de amor, pero también es la historia de un secreto, de ahí el título, L’enigma di Lea; un secreto del que ella es portadora por circunstancias excepcionales que se presentan al inicio de la ópera. Este secreto comporta a Lea elementos utópicos y distópicos, de luz y oscuridad. Toda la historia está explicada en términos en los que mito y realidad se alternan y confunden. El exilio de Lea transcurre por diversos territorios y épocas, por el espacio y por el tiempo. Una materia mítica muy clara con elementos de nuestra realidad cotidiana”.  * L. M.
 

   

 
 
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