NOCHES DE ESTRENO

Un boceto para Fuenteovejuna firmado por Paco Azorín / Ópera de Oviedo / Paco AZORÍN
 
La obra de Lope de Vega cobra nueva vida para abrir la temporada de la Ópera de Oviedo en la visión de Jorge Muñiz y Javier Almuzara. La nueva ópera subirá al escenario del Campoamor el 9 de septiembre, un estreno absoluto que brinda un balón de oxígeno a la creación lírica en el siglo XXI contando con la dirección musical de Santiago Serrate en un montaje de Miguel del Arco con escenografía de Paco Azorín. 
 
 
 
 
Diana DÍAZ
 
 
 
 
 
 
Ópera de Oviedo
 
 
www.operaoviedo.com
FUENTEOVEJUNA
9, 11, 13, 15/IX
Estreno Absoluto
Laurencia: Mariola Cantarero / María Miró. Frondoso: Antonio Lozano / José Luis Sola. Esteban: Felipe Bou / Francisco Crespo. Fernán Gómez: Damián del Castillo / Javier Franco. Mengo: Pablo García López / Juan Antonio Sanabria. Pascuala: Isabella Gaudí / Cristina Toledo. Jacinta: Marina Pardo. Flores: Luis Cansino / Fernando Latorre. Juez: Beñat Egiarte.
O. S. del Principado de Asturias. Coro de la Ópera de Oviedo (Dir.: Elena Mitrevska).
Dirección musical: Santiago Serrate.
Dirección de escena: Miguel del Arco.
 
 
 
 
 
El libretista de Fuenteovejuna, Javier Almuzara. Arriba, ante el piano, el compositor Jorge Muñiz. Abajo, el director de la Ópera de Oviedo, Javier Menéndez / Ópera de Oviedo 
 
Un plan oscuro de inspiración mozartiana sobrevue­la Fuenteovejuna,­ la ópera que inau­gura el 9 de septiembre la 71º temporada de la Ópera de Oviedo.­ ¿Qué pasaría si en Las bodas de Fígaro todo saliera mal como sucede en el clásico teatral de Lope de Vega cuya primera edición cumple 400 años? Seguro que se parecería más al final de Don Giovanni. La obra de Lope renace ahora con forma de ópera y gracias a la pluma del compositor Jorge Muñiz y del libretista Javier Almuzara.
Esta nueva Fuenteovejuna es un homenaje que Jorge Muñiz dedica al genio de Salzburgo. Según una idea del compositor, el comendador de Fuenteovejuna es una combinación del conde de Las bodas de Fígaro y del Don Juan de Don Giovanni, “una persona mezquina que, a medida que pierde el respeto del pueblo se vuelve más vil”. Otro elemento que conecta a Mozart y la labor de Muñiz como compositor de ópera es la utilización e integración de diversas vertientes de la música popular: funky, jazz, bluegrass, salsa, merengue... “Estos géneros caracterizan a cada personaje”, explica a ÓPERA ACTUAL el músico ovetense, catedrático en la Universidad de Indiana en South Bend, para quien la ópera es un género que le permite trabajar en colaboración con diversos artistas: “La sinergia entre vocaciones artísticas me rejuvenece como compositor”, asegura. Para Muñiz, con Fuenteovejuna –cuya partitura completó en nueve meses– culmina una etapa compositiva en la que estuvo experimentando con elementos del folclore americano.
Javier Almuzara, el responsable del libreto, debuta en teatro con esta ópera, si bien su obra siempre ha girado en torno a la música dramática: “Mi vida es la ópera y lo que está relacionado con las palabras”. Afirma que prefiere “la música impura: aquella que se enraíza en la tradición del mundo literario”. El libretista afirma que su labor, a partir de la obra de Lope de Vega, “ha sido un gran trabajo sobre todo de condensación”, teniendo en cuenta los cerca de 2.500 versos del drama original. Almuzara se sumergió en la literatura del Siglo de Oro para apropiarse del tono y lograr un timbre personal. El resultado evita cualquier collage para resumir la obra teatral con la fuerza y densidad necesarias, potenciando su núcleo dramático. Así reescribe Fuenteovejuna, sin algunos temas y personajes menos centrales, concibiendo una ópera contemporánea de dos horas y media de duración.
 
 
El libreto mantiene la base del verso clásico, con su ritmo como primer estrato musical; aunque, en palabras de Almuzara, siempre “buscando un tono natural e intemporal, una dicción transparente que deje ver el drama que hay detrás”. Porque Almuzara es un poeta neoclásico: “No recelo de la tradición y estoy seguro de mi originalidad”. Para él es fundamental conocer “nuestra dinastía artística” para llevarla más allá, a la contemporaneidad.
Los creadores de esta nueva Fuente­ovejuna garantizan la comunión entre palabra y música. Una vez escrito el libreto, el proceso de creación siguió desde 2015 codo con codo entre compositor y libretista a través de videoconferencias en las que también se implicaba la compañera de vida y proyectos de Almuzara, Mercedes Polledo, “una lectora insobornable, nada condescendiente al elogio vacío”, según el escritor. La música de Jorge Muñiz recibe todos sus elogios, pues “enriquece el discurso verbal”. El libreto, todo en verso, asume un lenguaje atemporal y más contemporáneo, que ofrece a la música la posibilidad de multiplicar los números cerrados, con variedad musical y unidad dramática. 
Ópera viva
En opinión de Jorge Muñiz, se vive un gran momento para la creación operística, pues “las obras que se estrenan musicalmente son muy diversas y de gran contraste”. Observa una apertura sin prejuicios estilísticos en la creación, que en ópera valora en cuanto a música y temática: “Creo que vivimos un renacimiento de la ópera como género, en la cual los compositores buscan reconectar con la sociedad y asumir nuestros problemas”. Fuenteovejuna tiene esta intención a través de un tema que sigue siendo muy actual. En la obra el personaje más importante es el pueblo, que encarnará el Coro de la Ópera de Oviedo que dirige Elena Mitrevska. Es el pueblo el que se une al grito de “todos a una”.
Javier Franco será el Comendador Fernán Gómez de Guzmán en uno de los dos repartos que defenderá el estreno. El barítono coruñés destaca la intensidad dramática y la rítmica arrolladora de un personaje “que se adapta a la perfección a mi carácter y vocalidad”, con sutilezas que definen su personalidad de ladino y calculador. Franco subraya lo que hay de cada intérprete en el trabajo de creación de un personaje sin referencias operísticas.
 
El maestro Santiago Serrate será el encargado de dirigir la nueva ópera. A la derecha, el barítono Javier Franco, el tenor José Luis Sola, la soprano Mariola Cantarero y el escenógrafo Paco Azorín
 
La ópera está estructurada en dos arcos dramáticos: el drama de la joven Laurencia, que junto con su enamorado Frondoso y el Comendador-tirano forman un triángulo amoroso, en paralelo a la evolución del pueblo como personaje. Como adelanta Muñiz, “ambos arcos confluyen en el aria de bravura de Laurencia del tercer acto, que provoca el desenlace y la resolución. Durante tres actos vemos un claro desarrollo de los personajes”. José Luis Sola será Frondoso, el joven inquieto que se interpone en los planes del Comendador. El tenor destaca sus dúos con Laurencia y su aria en la pedida de mano de su amada. Según el cantante, Frondoso exige “una voz dúctil en un rol a la vez varonil, con color y dinámicas que se mueve en una tesitura con muchos agudos”. También Mariola Cantarero, como Laurencia, tendrá la oportunidad de crear un personaje sin precedentes trabajando junto a los creadores. “Laurencia es una mujer de bandera”, apunta la soprano granadina sobre un rol que arrastra al pueblo con valentía. El papel es un reto para Cantarero “por su fuerza y vocalidad extrema, muy exigente a nivel técnico”.
Miguel del Arco dirigirá la puesta en escena. Esto es algo que tiene expectante a Javier Almuzara antes del estreno: “El trabajo del libretista es el primero y de alguna manera también el último”, quien hasta que la obra no esté montada no verá el resultado final de su trabajo. Del Arco, junto con el escenógrafo Paco Azorín, reivindica “la contemporaneidad y vigencia de Fuenteovejuna” a través del empoderamiento de colectivos­ tradicionalmente discriminados. Así, se propone un drama rural con personajes­ que conectan con la época actual en una puesta en escena contemporánea y, por momentos, transtemporal (que recorre todas las épocas). Paco Azorín apuesta por una escenografía cambiante a ojos del público a partir de la idea de deser­tización que vestirá al Teatro Campoamor. El Comendador es el culpable del cauce seco sobre el que se levantan una torres eléctricas que representan el poder económico. Azorín entiende el escenario como “un lugar de aprendizaje y descubrimiento”, y con este objetivo defiende el compromiso con la contemporaneidad que han de tener las instituciones del siglo XXI. “Mientras recogemos el patrimonio no podemos olvidarnos de enriquecerlo”. El escenógrafo reconoce “la valentía de la Ópera de Oviedo, en un esfuerzo extra humano y de recursos, para dar un paso adelante con títulos nuevos”.
El director musical Santiago Serrate comparte el mismo pensamiento, implicado con la obra de compositores españoles y extranjeros de los siglos XX y XXI, con más de 50 estrenos en su batuta. Serrate, que ha estado en contacto permanente con Muñiz, será el responsable del primer impacto sonoro de Fuenteovejuna, al frente de la Sinfónica del Principado de Asturias y de un plantel de voces que ya le son conocidas. Según avanza el director, Fuenteovejuna presenta “un lenguaje musical y estético muy claro, que arrebatará al oyente desde el primer momento”.
 
 
Una larga vida 
 
Fuenteovejuna es el primer encargo en la historia de la Ópera de Oviedo, un compromiso con la creación contemporánea que tendrá continuidad, se­­gún Javier Menéndez, director general y artístico de la institución, quien vaticina que la obra, por el nivel del libreto y de la partitura, “tendrá vida más allá del estreno, incluso, por qué no, con otras producciones”. La idea es que este estreno absoluto trascienda además por el sustrato que aporta el aniversario de la obra de Lope de Vega. Habrá además toda una programación original alrededor de la ópera, cuyo libreto publicará la editorial Renacimiento. En la Plaza de Trascorrales de Oviedo habrá una exposición inspirada en Fuenteovejuna comisariada por Luis Feás Costilla. Se llevará a la calle el montaje de final de curso de los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias dedicado esta vez a Fuenteovejuna. La primera ópera de la temporada ovetense inaugura además los menús de guisanderas asturianas inspirados en los títulos del curso, un original proyecto benéfico. “La ópera es un arte vivo”, apunta Javier Menéndez, quien defiende la vinculación de la Ópera de Oviedo con la creación actual: “Aunque no es habitual en instituciones pequeñas, asumimos el riesgo; es necesario como institución cultural”. Lo único que lamenta es la falta de apoyo por parte de las administraciones públicas hacia proyectos que, como Fuenteovejuna, “sirven para enriquecer la cultura española”. El primer paso fue Ainadamar en 2013. Con Fuenteovejuna se sube otro peldaño inédito, el del estreno de una ópera de nueva creación en Asturias
 
 
 
 
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